Siempre me ha llamado la atención cómo es posible que la lucha por eliminar al feto en el vientre de la madre se haya dirimido justamente desde el campo de la feminidad y la maternidad, desde el campo de la mujer en suma, campo en el que yo habría esperado encontrar, por el contrario, la más dura resistencia al despropósito. Y sin embargo, por uno de esos extraños caprichos de la Historia, que al fin y al cabo la escribimos los seres humanos y los seres humanos somos caprichosos, así es.
 
            Lo que les traigo a continuación son algunos de los argumentos que desde el campo de la izquierda más rancia, concretamente desde la que representa Izquierda Unida y, más concretamente aún, de la sección Mujeres de Izquierda Unida, se están manejando en la conspiración contra la vida de la que forma parte la lucha pro-aborcionista.
 
            En el documento titulado “Mujeres de IU-CM exige que se saque el aborto del Código Penal” se contienen lindezas como ésta:
 
            “Mujeres de IU-CM [...] se han mostrado absolutamente a favor del derecho de las mujeres a decidir, y han reclamado que se saque el aborto del Código Penal".

           
"En una resolución aprobada, han calificado hoy de insuficiente la nueva Ley del Aborto, pues sería una de las legislaciones más atrasadas de Europa, y ha defendido un plazo no inferior a 22 semanas, según lo establece la Organización Mundial de la Salud, para la libre elección de la mujer para interrumpir la gestación”.
 
            Más allá de la construcción literaria de la frase, la cual deja no poco que desear, y centrándonos estrictamente en la parte de su contenido que se puede interpretar, hablan las Mujeres de IU de un plazo para abortar “no inferior a las veintidós semanas”. Pues bien, con esas veintidós semanas "de mínimos" de la que habla Mujeres de IU, y para que Vds. se hagan una idea, un feto está perfectamente formado, tiene toda la apariencia de ser humano (independientemente de que, por descontado, lo es desde veintidós semanas antes), pesa ya medio kilo, y mide más de veinte centímetros. Entre sus habilidades, la de chuparse el dedo v.gr..
 
            Continuamos con las lindezas:
 
            “Cualquier limitación supone poner en duda la capacidad de las mujeres de tomar sus propias decisiones, como si necesitáramos tutela o fuéramos menores de edad”.

            Una vez más una frase pésimamente construída: o se dice "nosotras las mujeres" y se concluye "necesitáramos tutela", o se dice "las mujeres", en cuyo caso se finaliza "necesitaran tutela".
 
            En fin, continuemos, que la que viene a continuación no tiene desperdicio:
 
            “Hoy más que nunca es fundamental defender los derechos de las mujeres”.
 
            Atroz escuchar decir a una mujer, a una asociación de mujeres en este caso, que el de matar al feto que porta en el vientre es un derecho. Peor aún oírselo reivindicar con esta crudeza y esta falta de pudor.
 
            Pasamos ahora a otro documento emitido éste por IU Parla, En él leemos:
 
            “Desde Mujeres de IU se ha recordado a Esperanza Aguirre que debe garantizar el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo”.

            Y también y aún más claro:
 
            “Desde Izquierda Unida de Parla se presentará una propuesta en próximas fechas para su debate y aprobación en el próximo Pleno Ordinario para que el Ayuntamiento de Parla, como máxima institución municipal exija al Gobierno de la Nación [probablemente un lapsus linguae: Izquierda Unida hablando del Gobierno... ¡¡¡de la nación!!!] la elaboración de este reglamento, que garantice a las mujeres su derecho a decidir sobre su propio cuerpo”.
 
            Uno de los lugares comunes más frecuentes en la argumentación proaborcionista, el del derecho de la mujer a decidir “sobre su propio cuerpo”. ¿Pero estoy loco o es tan difícil de entender que de lo que dispone una mujer que aborta no es de su cuerpo sino de un cuerpo ajeno a ella misma, con la única salvedad de que el mismo se halla en una situación de provisional dependencia respecto de ella?

            Pues bien, si esa situación de dependencia fuera la llamada a justificar la capacidad de la madre para disponer de la vida de su hijo... ¿en qué momento habría que poner el umbral en el que esa mujer deja de disponer de tal derecho? O en otras palabras, ¿por qué limitarlo a las veintidós semanas de embarazo? Porque tan dependiente de su madre como un feto de doce semanas lo es un bebé de doce meses. ¿O acaso cree alguien que a esa edad un niño sin asistencia no perecería?

            En fin, algunas más de las incoherencias de esta lucha que no se sostiene en pie y de la que, no lo duden Vds., la Humanidad se avergonzará un día. Y mejor será que lo haga, porque como no sea así, a lo mejor es señal de que tantos logros como creemos haber alcanzado no estaban tan bien consolidados, y la del aborto es sólo una más de las atrocidades que estamos cometiendo.