Año del Señor 2020
 10 de septiembre
 
Hola, buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día. 
 
LA PEQUEÑA ZONA DE CONFORT
 
Hace ya algunas semanas una amiga nos trajo unos peces de agua fría para nuestro acuario. 
 
Fue todo un exitazo, porque estos son grandes, con colores muy vivos, y además muy resistentes, por lo que a las monjas les encanta contemplarlos. 
 
Pero en la pecera había otro pececillo, que era de agua templada y, como necesita más temperatura, lo tuvimos que cambiar a un acuario más chiquitito para dejar el espacio grande a los otros. 
 
Aparentemente todo va bien, es un tamaño perfecto para él, está colocado en buen sitio... sin embargo, me vengo dando cuenta de que, como ahora está en un lugar más silencioso y por donde no hay mucho movimiento de monjas, y encima en una pecera más pequeña, pues se ha vuelto muy asustadizo. Cada vez que me acerco se sobresalta, y no te cuento nada si le voy a cambiar el agua.
 
Pero la verdad es que no ha quedado solo ahí, sino que, al verle, el Señor me regalaba descubrir que también a nosotros nos sucede igual: que, cuanto más pequeña es nuestra “zona de confort“, más miedosos nos volvemos. 
 
Y es que es cierto, ahora toca salir de la “zona de confort”, volver a los trabajos, comenzar las clases, y todo en medio de una gran incertidumbre. Sin embargo, el miedo a salir de la zona de confort solo se vence con la confianza. Solo nos libera del miedo la experiencia de que Cristo nos cuida siempre, de que nada de lo que nos sucede es ajeno a Él, que siempre está a nuestro lado, viviendo con nosotros todo lo nuestro. 
 
Él es el único en quien se puede sostener nuestra vida, cada una de nuestras decisiones, cada momento del día... porque sobre Él estamos seguros. La zona de confort es algo muy humano y es natural, a mí me sucede muchas veces; sin embargo, no estamos llamados solo a vivir acomodados en un pequeño “recinto”, pues esto nos va dejando sin vida, sino que estamos llamados a salir, a abrir cada vez más nuestra vida y nuestro corazón a los demás. 
 
El regalo es salir de ahí con Cristo, pues es saberse sostenido por los brazos de uno que es más fuerte y nos protege. Con la certeza de que Él siempre transformará todo lo que nos suceda en algo bueno para nosotros. 
 
Hoy el reto del amor es salir de la zona de confort. Únicamente se trata de hacer lo que la misma vida te pone por delante; pero, antes, mira a Cristo y entrégale tu vida en sus manos hasta que puedas salir con el corazón descansado en Él. Adelante, ¡con Cristo una nueva vida te espera!
 
VIVE DE CRISTO
 
 
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¡Feliz día!
 
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