A lo largo de toda su vida, imagino que en parte también para sobrellevar de una forma posible el propio misterio de su existencia, el Padre Pío hizo alarde de un fino sentido del humor. Si bien él estaba participando de la Pasión de Jesús como seguramente ningún otro ser humano lo ha hecho, luego su vida cotidiana no estaba impregnada de afectación y amargura, sino del amor en el que vivía inmerso, bondad, firmeza en la virtud, y un fino sentido del humor.

Ved por ejemplo este episodio que cuenta el P. A. D´Ascanio en su libro La sonrisa del Padre Pío