Había sido don Román párroco de El Salvador de Requena (Valencia). Cuando lleguen los días de la persecución religiosa ejerce de adscrito en dicha iglesia. Había nacido el 18 de noviembre de 1856 en La Hinojosa del Castillo (Cuenca). Siendo bautizado al día siguiente. Como ya quedó dicho murió asesinado el 8 de septiembre de 1936, fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María, en las proximidades de Requena, en el paraje Portazgo. Tenía 80 años de edad.

Sus padres se llamaban Lázaro Saiz y Marcelina Álvarez Sotos. Sus hermanos se llamaban Rufino y Encarnación. Él era el mayor. Tenía tres sobrinos: Lucia, Constantina y Saturnino.

Román antes de ser sacerdote, fue militar de infantería. Esta es la única fotografía que María Ángeles Gil, ha podido encontrar entre sus familiares. Es suficiente para poderle poner cara.
 

La familia de Román trabajaba en el campo: eran agricultores y ganaderos; tenían cabras, ovejas y caballos de labranza en La Hinojosa. De hondas raíces cristianas, siempre rezando y, por ejemplo, rezaban en familia el Rosario.

Cuando Román llegaba a La Hinojosa, lo que hacía con bastante frecuencia, e iba a ver a sus sobrinos -que eran su debilidad-, siempre rezaba y organizaba actos religiosos en la parroquia.

De Ana María se cuenta que “cuando se sentaba junto a don Román en la banca, como llevaba esas faldas, (sotana), y ella nunca veía a hombres con falda, le llamaba la atención. Como era muy curiosa, y como chiquilla de 12 años que era, iba y le levantaba las sayas como decía ella, y claro veía que  llevaba pantalones... Don Román su tío le decía: -Hermosa mía, yo soy un hombre como otro, por fuera llevo sotana pero por dentro llevo camisa y pantalones. Y todos se reían con la ocurrencia de la niña...”.
 
Fue ordenado sacerdote en 1878. Fue coadjutor de Casas de Fernando Alonso desde el 1 de septiembre de 1883 al 2 de Junio de 1890. Marchó a América y al regreso, en 1920, fijó su residencia en Requena, como adscrito a la parroquia de El Salvador (Adelo Cárcel Ramos, El clero de Cuenca 18501980, vol. II, página 831).

Los últimos momentos
Pese a ser advertido por sus familiares para que pasara al bando nacional, don Román les dijo que no, que se quedaba porque ya era muy mayor, y su destino era estar con los feligreses de su parroquia y no tenía ninguna intención de ir a ningún sitio, que allí era donde más lo necesitaban.   

Su sobrino Saturnino  turnaba a sus dos hijas -Crescencia y Gregoria- para que atendieran a don Román en las cosas de la casa y le hicieran la comida.

Don Román, viendo cómo estaban las cosas, llevó a Gregoria a La Hinojosa y le dijo a su sobrino:

-Saturnino, te he traigo a tu hija Gregoria y ya no me voy a llevar a ninguna de las guachas (chicas) para que estén conmigo…

Pero su hermano le dijo:

-De eso nada, te llevas a Gregoria.

Y se la llevó.

En Requena se comentó que lo sacaron de su casa con la excusa de no matarlo delante de su sobrina.

Según se ha sabido lo asesinaron mandado por los del pueblo de La Hinojosa,  pero que él vio quiénes eran y que le dijo: -Desde tan largo habéis venido a matarme. Os perdono hijos míos porque no sabéis lo que vais hacer o lo que estáis haciendo…

Está enterrado en el cementerio Municipal de Requena.

 

Foto de la portada de la iglesia de El Salvador de Requena, publicada en ABC, en el año 1940.