Vaya por delante que este artículo, como todos los que he publicado, expresa única y exclusivamente mi opinión personal, si bien es cierto que esta opinión la comparten más personas. También siento una reverencia especial hacia el sacerdocio ministerial. No es mi intención faltar al respeto a nadie. Si mi forma de manifestar mi opinión hiere u ofende a alguien, de antemano le pido disculpas. Pero quiero dejar muy claro que no me gusta que me falten al respeto a mí.

Lo que voy a contar ya me ha pasado al menos 2 veces el último mes, un domingo y un jueves. 2 iglesias distintas, 2 sacerdotes distintos, 2 evangelios de la misa distintos.

En los 2 relatos los evangelistas cuentan cómo Jesús liberó a alguien de 1 o varios demonios. Y en las 2 homilías los 2 sacerdotes, uno joven y el otro anciano, “explicaron” a los fieles “lo que había pasado en realidad” aunque ninguno de los 2 estuvo allí cuando pasó, no así los evangelistas que lo dejaron por escrito o los testigos oculares que se lo contaron. No obstante, estos 2 sacerdotes les enmendaron la plana, y eso es lo que me parece una falta de respeto.

Que si en tiempos de Cristo había muchas enfermedades que los médicos de la época no sabían explicar, como la epilepsia –ésas son las “muchas enfermedades”, ninguno puso más ejemplos-; que si la mayoría de la gente era muy ignorante y todo se lo explicaba diciendo que las personas enfermas tenían demonios dentro; que si “unas fuerzas desconocidas” traen el mal al mundo… ¡Como si esas fuerzas desconocidas fueran los duendes o el mal surgiera por generación espontánea!

No sé, a lo mejor soy una ingenua, ya me lo han dicho antes, pero jamás en mi vida he dudado de nada de lo que se cuenta en los evangelios.

En la misa el evangelio lo escuchamos de pie en señal de respeto porque recoge las palabras y las obras de Cristo en la Tierra. El sacerdote dice “lectura del SANTO evangelio según San…” y termina con un “Palabra del Señor”, a lo que respondemos “Gloria a ti, Señor Jesús”.

Entonces, si el evangelio es santo, si es palabra del Señor y tras leerlo/escucharlo glorificamos a Jesús de Nazaret, ¿cómo es posible que lo que se cuenta en él sea una trola? ¿Cómo es posible que sea sí pero no, que haya que editarlo como si fuera un texto de Word? ¡Eso sí que no me lo creo, que el evangelio sea una trola!

Vamos a ver, JESÚS HIZO PERSONALMENTE EXORCISMOS PORQUE LOS DEMONIOS YA EXISTÍAN en su época terrenal. Y “habiendo reunido a sus doce discípulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades” Lc 9,1. ¿Por qué hizo eso? ¿Porque molaba? ¡No! Porque sabía que seguiría habiéndolos y que alguien tendría que mandarlos al infierno de nuevo.

Ni todos los casos fueron ni son epilepsia ni todos los casos fueron ni son posesiones diabólicas. ¡Pero EN NINGÚN CASO el evangelio es mentira, en ningún caso hay que cambiar lo que se cuenta en él!

De verdad, no sé en qué estarían pensando estos 2 sacerdotes cuando dijeron lo que dijeron… Quiero darles el beneficio de la duda, pensar bien de ellos y creer que no lo dijeron con mala intención. Pero a mí particularmente me escandalizaron, me hicieron daño. En vez de aclararme cosas acerca de Dios y la fe, sembraron en mí una semilla de malestar.

Tengo 44 años, no me van a convencer ni desconvencer de nada, pero no es de recibo que digan en misa que lo que dice el evangelio no fue lo que sucedió realmente, que “el evangelista utiliza un lenguaje simbólico para explicar algo que no se podía explicar en aquel entonces”, palabras textuales del sacerdote anciano del jueves aquel.

Pero no es esto lo único que me escandaliza, también lo poco, más bien nada, que se habla en las homilías del demonio. Yo nunca he oído a ningún sacerdote hablar de él en ninguna homilía.
¡Bueno, sí! 1 sola vez, en mi Primera Comunión, cuando el sacerdote me contó la historia de San Jorge y el dragón, que era el demonio. Pero nunca más. Y tampoco me acuerdo de lo que dijo, la verdad.

¿Por qué no hablan de eso? ¿Acaso les da miedo que nos asustemos? Eso no tiene ningún sentido. Es como si los padres no les habláramos a nuestros hijos, para no asustarlos, del peligro de cruzar la calle con el semáforo en rojo porque los puede atropellar un coche, un camión o un autobús. Pero es que si no lo hiciéramos el susto nos lo llevaríamos nosotros cuando nos llamara la Policía ¡para avisarnos del atropello!

De verdad, no lo entiendo. ¿Se creen que nos hacen un favor o qué? No digo que estén todo el día machacando con el demonio y el infierno, porque el cristianismo, gracias a Dios, es MUCHÍSIMO MÁS que eso, pero sí digo que comenten y expliquen bien el evangelio de la misa.

Si cuenta un exorcismo, que hablen de eso y no de pájaros y flores. Si cuenta una parábola, que expliquen con leguaje de hoy LO QUE YA EXPLICÓ JESUCRISTO el día que Él contó esa parábola. Si cuenta que Jesús se quedó frito en la barca de puro cansancio y que ni la tormenta lo despertó, que expliquen que se cansaba como todo el mundo porque además de Dios era, ES, humano como todo el mundo. Y si cuenta que al tercer día resucitó y Juan “corrió más aprisa que Pedro y llegó primero al sepulcro, e inclinándose, miró los lienzos puestos en el suelo, pero no entró (…).Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro, y vio y creyó, porque hasta entonces no habían entendido las Escrituras, según las cuales Jesús debía resucitar de entre los muertos.” Jn 20, 2-9, pues que hablen de lo maravilloso que es Dios y no digan, como escuché yo al borde del infarto un Domingo de Resurrección, “que los discípulos estaban tan tristes que algo se habrían fumao para consolarse, pero que Jesús no resucitó.” ¡Chúpate esa!

A lo que voy:

En el Catecismo de la Iglesia Católica he encontrado cosas bien interesantes y aclaratorias. Copio varios puntos:
81: La sagrada Escritura es la palabra de Dios, en cuanto escrita por inspiración del Espíritu Santo.
La Tradición recibe la palabra de Dios, encomendada por Cristo y el Espíritu Santo a los Apóstoles, y la transmite íntegra a los sucesores; para que ellos, iluminados por el Espíritu de la verdad, la conserven, la expongan y la difundan fielmente en su predicación.
No para que la interpreten libremente en su predicación.
82: De ahí resulta que la Iglesia, a la cual está confiada la transmisión y la interpretación de la Revelación "no saca exclusivamente de la Escritura la certeza de todo lo revelado. Y así las dos se han de recibir y respetar con el mismo espíritu de devoción" (DV 9).”
No se han de leer y acomodar a lo que a uno le parece que debería poner.
85: "El oficio de interpretar auténticamente la palabra de Dios, oral o escrita, ha sido encomendado sólo al Magisterio vivo de la Iglesia, el cual lo ejercita en nombre de Jesucristo" (DV 10), es decir, a los obispos en comunión con el sucesor de Pedro, el obispo de Roma.”