Cuando acaba de comenzar un nuevo Año Santo Compostelano cómo no recordar la fiesta de mañana. En la página oficial de la Basílica de El Pilar de Zaragoza se puede leer: 

«La tradición de la venida de la Virgen a Zaragoza en carne mortal es el asunto central que da sentido a todo lo que rodea el mundo del Pilar. Se trata de una piadosa tradición, según la cual, el apóstol Santiago el Mayor se encontraba en Cesaraugusta, a las orillas del río Ebro, junto a un pequeño grupo de conversos que habían escuchado y creído su predicación. Pero los cesaraugustanos resultaban bastante duros de oído y de corazón, y el apóstol vio flaquear sus fuerzas y comenzaba a preguntarse si tenía sentido seguir predicando el mensaje de Jesús en esta tierra. Cuando su flaqueza, por el desánimo, le hizo perder su entereza, vio a María, la madre de Jesús, en una gloriosa aparición, rodeada de ángeles que, desde Jerusalén (aún no había muerto María), venía para confortarle y renovar sus ánimos. La Santísima Virgen entregó a Santiago el Pilar, la Columna de jaspe que hoy sostiene su imagen, como símbolo de la fortaleza que debía tener su fe.  Esto sucedía en la madrugada del día dos de enero del año cuarenta del siglo primero. María conversó con Santiago y le encargó le fuera levantado un templo en ese mismo lugar.

El día 2 de enero de cada año comienza en la Basílica del Pilar con una Vigilia Eucarística, que suele presidir el Arzobispo de Zaragoza, y que conmemora la Venida de la Virgen a esta ciudad bimilenaria. En recuerdo también de esta fecha solemne, la imagen de la Virgen del Pilar se presenta sin manto ante los fieles cada día 2 de los doce meses del año.

San Juan Pablo II veneró el Pilar de la Virgen en sus dos visitas a Zaragoza, los años 1982 y 1984, respectivamente. El Papa Wojtyla se interesó personalmente en ver la Sagrada Columna y poder contemplar a la Virgen sin manto. En su primera visita lo dijo; y la vio en la segunda visita a Zaragoza.

La venerable Madre María de Jesús de Agreda

La excelente página www.carifilli.es nos explica que la fecha del 2 de enero ña aporta la venerable madre María de Jesús de Ágreda en las páginas de su famosa Mística ciudad de Dios, publicada en 1670. La monja concepcionista relata como Jesucristo ordenó a María, antes de irse a Éfeso, que fuera a Zaragoza para decirle a Santiago que regresara a Jerusalén una vez que construyese un templo dedicado a María.

Un viaje que, según la madre concepcionista, lo hizo por los aires sobre "un trono real de una nube refulgente, acompañada por un número grande de serafines de Jesucristo y por los mil ángeles marianos".

Aceptada la fecha propuesta por la venerable, figura clave del barroco, fue cobrando importancia hasta generar la Misa conmemorativa de la Venida de la Virgen en la madrugada del 2 de enero del año 1909. Su éxito lo demuestra la anécdota que cuenta como en la noche del 1 de enero de 1916, los actores que están en el Teatro Principal tienen que parar la representación, pues nada más sonar las primeras campanadas avisando de la misa los espectadores se pusieron sus abrigos y marcharon al templo del Pilar.

Hoy, 1981 años después de la venida de la Virgen la pasión sigue viva y las campanas han vuelto a sonar recordando el origen de la devoción zaragozana, manifestada en ese Pilar que, según el Nobel Jacinto Benavente, "es el símbolo de todos los ideales que son alma de un pueblo".

Al comenzar el año 2021 repitamos con fervor con toda Zaragoza, todo Aragón, toda España y toda Hispanoamérica: ¡¡¡Bendita y alabada sea la hora en que María Santísima vino en carne mortal a Zaragoza!!!

O lo que tradicionalmente repetían los mayores en tierras aragonesas, durante los días de la persecución religiosa de la guerra civil española:

¡¡¡Virgen Santa del Pilar, antes morir que pecar, salva a España, danos el triunfo católico y la paz!!!