Es domingo: Contemplar y Vivir el Evangelio
 
3º domingo de Cuaresma
 
[Con este tercer domingo de Cuaresma nos situamos ya propiamente en el ecuador de nuestro camino hacia la Pascua. Un camino de preparación individual y comunitaria para la celebración provechosa de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús, el núcleo fuerte, el corazón de nuestra fe. No estará mal que nos preguntemos individual y comunitariamente cómo va nuestro camino cuaresmal. Si bien, animándonos. Si nos cuesta, el Señor nos ayudará hasta llegar al final, su Pascua y la nuestra.]
 
Si te ayuda, puedes empezar así: -Estás, Señor… -Estoy, Señor… En tu Presencia me pongo y me expongo dejándome interpelar por tu Palabra: como templo tuyo purifícame, límpiame, echa fuera todo aquello que estorba tu Presencia amorosa y activa la fuerza del Espíritu Santo en mí. Ven, Espíritu Santo, Ven…
 
Del Evangelio de san Juan 2,13-25. (Es mejor tener el texto a mano y leerlo ahora)
   
-Contempla despacio la escena y la acción de Jesús, aunque sean un poco duras. Jesús hace la habitual peregrinación a Jerusalén con motivo de la Pascua judía. No es una rutina. Es la fiesta de las fiestas judías. Jesús y los suyos participan y la celebran con verdadero espíritu religioso. Me enseña a mí a celebrar las fiestas, que son memorial gozoso de los pasos de Dios por la propia historia y la fundamenta. Los domingos, por ejemplo, por sintetizar. ¡Y más la Pascua!  ¿Es así para mí?
-Jesús va al Templo, la Casa del Padre, lleno de espíritu y de gozo. ¿Y qué encuentra? Que todo lo que allí había para sacrificar y ofrecer a Dios un culto agradable: animales, vendedores y compradores, cajas de cambio, etc., se ha convertido un puro mercadeo y ruido propio de un tal mercado. Los humanos montamos pronto un negocio aún con lo más religioso, aunque sea el Templo, o la Parroquia o la Catedral. Jesús, haciendo un azote de cordeles, hecha a todos del templo: reacciona de forma airada, expulsando a mercaderes y animales del recinto sagrado. No puedo ser tan hipócrita como para escandalizarme de aquella acción. ¿Qué hubiera hecho yo? Ten en cuenta que la acción de Jesús, airada, no lo es tanto si se considera, a tenor de sus palabras, como una muestra de amor y fidelidad a Dios y a los demás. Sí, porque lo sagrado, que debía servir al bien y a la vida de la gente, se ha utilizado para provecho propio y contra las necesidades de los más pobres. Y eso hay que cortarlo. Pregúntate: ¿estaría airado Jesús, con nuestra forma de vivir la fe, la religión, etc., y con nuestro modo de presentarla a los demás? ¿Qué  suelo pensar yo cuando veo el templo de Dios hecho una plaza pública entre cuchicheos, conversaciones, besos y abrazos, saludos sociales…, todo menos un ambiente sagrado, recogido, lugar de oración y religiosidad filial y fraterna? ¿Me desazona? ¿Me da pena? ¿Participo yo también? ¡Es muy bueno que, con todo respeto, dé ejemplo! ¿Qué queda de mercantilismo en mis relaciones con Dios: le doy para que me dé, por ejemplo? ¿Mercadeo con Él?
Señor, que yo entienda tus palabras y gestos, porque estoy convencido de que son luz para vivir conforme a los deseos y proyectos del Padre; pero no siempre entiendo. Que me acerque más a ti en estos días cuaresmales, sacramento de vida pascual. Amen
   
-Contempla y escucha la disputa. Parece razonable la reacción de los judíos. Pero Jesús, como siempre, va más allá de los hechos materiales y les responde con un desafío enigmático: Destruid este templo… Como para hacerles pensar. Y el evangelista añade: él hablaba del templo de su cuerpo. Esto lo añade Juan después y a la luz de la Pascua vivida. Jesús hablaba en clave pascual: su muerte (templo) y su resurrección (en tres días lo levantaré). El templo es sustituido por la persona de Jesús resucitado: éste es el significado más hondo del signo de Jesús. El Resucitado es el nuevo lugar de encuentro entre Dios y el ser humano. ¡Casi nada! ¡Qué cambio! Es cierto que el signo y la explicación que se da de él, puede sonar extraño a nuestra mentalidad. Pero no es menos cierto que para los discípulos, primero, y para los primeros cristianos, después y siempre, Jesús Resucitado era el nuevo templo, la nueva presencia de Dios que ponía su morada entre nosotros. No lo olvides nunca: Jesús Resucitado sigue siendo el nuevo lugar de encuentro entre Dios y la humanidad. Esto es lo que se te invita a revisar en este tiempo de Cuaresma. ¿Es Jesús y su mensaje el centro de mi vida cristiana y espiritual, el centro de mi oración, culto, devoción y compromiso cristiano y social?
 
Señor, ¿qué estoy llamado a revisar y cambiar para recentrar todo en mi Señor Resucitado? ¿Y en la voluntad del Padre? ¿No podré dar un pasito más, contando siempre con su Gracia? Tu Pascua quiero que se también mi pascua. Amén
   
-Para nosotros hoy es lo mismo: vivimos en los tiempos posteriores a la resurrección de Jesús. Tenemos todo a nuestro favor para acodarnos de cuando ha dicho y hecho; millones de testigos nos lo confirman con sus vidas. Pero ¿creemos de verdad a la Escritura Santa y a toda palabra que ha salido de la boca de Jesús? Porque ahí sigue enseñándonos con Palabra viva y eficaz. ¿O todavía no la he tomado en serio?
La cuaresma es el tiempo propicio para darle espacio en mi vida a la lectura serena, escuchada y acogida del Evangelio. No puedo esperar más. Es la manera eficaz de poder acercarme un poco más al Señor con todo el corazón y con toda la vida. Esa es la conversión.
 
Amigos, en este tiempo de Cuaresma, dejemos entrar a Jesús en nuestro corazón, en nuestra vida, para que también nos purifique, nos limpie, expulse nuestros ídolos, todo lo que no nos ayuda a amar y que nos esclaviza, y todo aquello que nos aleja de Dios, de Jesús, un Dios que es un es un absurdo y un escándalo para los judíos y los griegos, y que también puede ser un absurdo o un escándalo para nosotros cuando nos llama a hablar menos de él y actuar más a favor de sus preferidos: los pobres, los refugiados, los sin techo, los enfermos, los que viven en la oscuridad, en la desesperación, los que han perdido el trabajo, los que sufren violencia e incluso mueren a causa de sus convicciones o creencias. Estos son hoy la encarnación del Mesías crucificado, escándalo para unos y absurdo para otros” (J.M. Canet en Misa Dominical).