Año del Señor 2018
2 de marzo 

Hola, buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.                              

ADÉNTRATE 

Todos los viernes de Cuaresma rezamos el Viacrucis en Comunidad. Cada viernes se encarga una hermana de guiarnos a lo largo de los 14 momentos vividos por Jesús desde que fue prendido hasta su sepultura. Cada una elige el lugar y el modo de hacerlo, siendo unas veces con las imágenes de la capilla; otras, las de la iglesia; otras, las de la huerta o el coro alto... 

Este año, a la par, en el Noviciado estamos estudiando cada una de las estaciones en profundidad, y nos está ayudando mucho. El Viacrucis, como todas las prácticas de piedad que nos regala la Iglesia, lleva consigo un proceso interior único e inimaginable. 

Recuerdo los momentos en que se me hacía eterno, me despistaba... era como repetir la misma “historia” una y otra vez.

La siguiente fase fue la de “pobre Jesús”.  Todo lo que sufrió por mí. Pobre... Ésta es la fase de la “película”: Lo vemos, da pena, a algunos puede hacer saltar una lágrima... pero no estamos siendo buenos críticos de cine, pues hay personajes principales a los que no vemos.

No sé qué vendrá después, pero... hay un momento en el que la visión cambia y deja de ser película, pasando a ser realidad. Jesús, en cierto sentido, deja de ser el protagonista y pasas a ser tú: te haces consciente de que ahí estas tú, de que ahí estoy yo. Cristo, a lo largo de cada una de las estaciones, se pone en tu lugar, en mi lugar. Toca y vive nuestras debilidades más extremas, no para que nos lamentemos por lo que sufrió por nosotros, sino para que no te desanimes, para que no te quedes caído, para que te puedas levantar en Él. Todos nuestros sufrimientos, todas nuestras “muertes” están ahí. Él sabe por lo que has pasado, por lo que puedes pasar, y no se ha querido evitar nada.

En el Viacrucis pensamos que le miramos a Él y, sin embargo... ¡es Él el que nos mira a nosotros! Es Él el que vive tu desesperación, tus miedos, tus caídas... te entiende, aunque nosotros muchas veces pensamos que en la enfermedad, en el dolor, en la soledad... Dios se desentiende de nosotros, y nos rebelamos contra Él. 

Pero hay algo más. En el Monasterio no terminamos nunca con la estación 14 (“Jesús es sepultado”); siempre citamos la 15: “La Resurrección de Jesús”. Vivir de Cristo no te va a evitar la Cruz, los momentos de dificultad, pero Él muere contigo y su Resurrección te da fuerza.

Hoy el reto del amor es que te posiciones en el Viacrucis, que te adentres. Ante tu dolor, ante esa dificultad, puedes rebelarte o vivirlo desde la fe. Para ante un Viacrucis, busca aquella estación con la que te identificas en este momento: ¿solo, maltratado, débil, con miedos, sin consuelo...? Entrégaselo para que muera Él por ello, no mueras tú, porque en ti no está la fuerza que necesitas.

Esta Cuaresma pídeLe entrar en el misterio de la Pasión y Resurrección de una manera vivencial. 

VIVE DE CRISTO


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¡Feliz día!

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