Año del Señor 2018
4 de febrero

Hola, buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.                              

ENCANTADA DE CONOCERTE

Hace unos días tuvimos retiro. El sacerdote nos dijo que iba a hablar sobre el pasaje de la viuda de Naín. 

-¿Sabéis qué significa el nombre de esta cuidad? -preguntó al empezar. 

Mi respuesta era “no”. Jamás me había planteado que ese nombre pudiese tener algún significado. Lo que sí que había hecho muchas veces es imaginarla. ¿Cómo es Naín para ti? 

Para mí es una ciudad gris, fría, de calles estrechas y altos muros agobiantes, sin ventanas, desde la que casi no se puede ver el cielo. Un lugar marcado por la muerte y la tristeza. Una ciudad definida por esa pobre viuda que iba a enterrar a su hijo. Eso es lo que me evoca a mí el nombre de “Naín”. 

Pero el sacerdote continuaba: 

-“Naín” significa paraíso, felicidad, calma, serenidad... Podríamos traducirlo por “Lugar de delicias”. ¡Y Jesús se dirige hacia allí con sus discípulos! Es al lugar de la felicidad verdadera hacia donde nos guía Jesús. 

¡Y pensar que yo siempre veía Naín como un sitio terriblemente triste! Con esta charla, ¡todo cambiaba de color! Al imaginar esta cuidad, me centraba en la viuda... ¡pero lo fundamental es lo que Cristo hizo en la vida de la viuda! 

Así puede pasarnos muchas veces con los de nuestro alrededor. Podemos “clasificarlos” en nuestro interior por un acontecimiento negativo, por un malentendido... Les ponemos una etiqueta, y cerramos el corazón, pues les damos por perdidos. Son así, y siempre serán así. 

Sin embargo, ¡nos estamos quedando en “la viuda”! Cada persona lleva en su interior una riqueza inmensa por descubrir, riquezas que, tal vez, ahora no somos capaces de imaginar. 

No te quedes en la viuda que sale a tu encuentro, no pierdas la esperanza ante esa persona: lo importante no es cómo la ves hoy, ¡sino las maravillas que hará Cristo en ella! 

Hoy el reto del amor es ver más allá de las apariencias. Te invito a que, en tu oración, le pidas a Cristo unos ojos nuevos para dejar atrás tus prejuicios, tus clasificaciones... ¡para dejarte sorprender con la realidad que Él quiere mostrarte! Y hoy, cuando vayas a acercarte a esa persona que te cuesta, ¡recuerda hacerlo con amor, de la mano de Cristo! A través de tu sonrisa, el Señor resucitará corazones. ¡Bienvenido a Naín! ¡Feliz día! 

VIVE DE CRISTO


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¡Feliz día!

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