Este señor con cara despierta y ojos abiertos, con barba de varios días, cremallera cerrando su atuendo, es nada menos que el último inventor de la penúltima religión inventada. Su nombre Anthony Levandowski.

Es un tipo creador de una religión con minúscula, llamada Camino del futuro.

Está apoyada toda su teoría en el invento de un dios con inteligencia artificial a partir de los inventos inyectados en los robost y demás artilugios mecánicos de Internet, exhibido en películas de ciencia ficción.

Como somos muchos los que usamos estas herramientas, la nueva religión será millonaria en el mundo entero. Por ahora ha conseguido que en Estados Unidos le hayan quitado todos los impuestos al Estado.

Claro que este señor piensa algo que es imposible: ¿Cómo va a dominar la libertad de conciencia individual para hacernos miembros de su invento infernal?.

Por si cree que cuenta con mi conciencia y mi libertad me declaro ateo de la nueva religión. Que se queda con sus amiguetes y con los lerdos que crean en un dios robost.

Esta misma invitación la hago a los amigos lectores.

"Nada, ni nadie, me separará del amor de Dios, hecho carne en Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios hecho hombre", nos dice san Pablo.

Tomás de la Torre Lendínez