Cuadro uno: La solicitud

Diócesis de San Ernesto. Su titular, Mons. Facundo Perdulario se ve en la obligación de recibir a un grupo de fieles que vienen a solicitar el rezo de la misa tradicional en una de las parroquias. Tiene idea de que esto ahora el Papa lo tiene bien visto, aunque no entiende porqué. Su Vicario General, el P. Verdugo le ha informado sobre los detalles del Motu Proprio Summorum Pontificum, pero el prelado apenas recuerda con dificultad el nombre del documento.

La escena ocurre en el despacho del obispo; frente a él, con actitud respetuosa y algo tímida, los miembros de la comisión de fieles: el Dr. Decoro, hombre de antigua militancia católica, la Srta. Consuelo Avellana, entrada en años y magra de carnes, profesora de latín y licenciada en música, que dedica su vida a la difusión de novenas y devociones. Y el Sr. Pedro Chiquizuela, dueño de una cadena de carnicerías muy prósperas.

El Dr. Decoro ha instruido a sus acompañantes sobre el protocolo correspondiente para el trato con un obispo: “excelencia”, se le besa el anillo y todo se pide “por favor” y de su “generosa liberalidad”.

- Mons. Perdulario: (Democrático) Adelante, pasen... (Extiende francamente la mano para un apretón, y queda sorprendido por el besamanos).  Bueno... es que ya no se usa. Sientesen, ¿cafecito? ¡Qué humedad! En fin... los escucho.

-Dr. Decoro: Excelencia...

- Perdulario: ¡Já! ¿Yo? Ni que fuera el gobernador.

- Decoro: Su excelencia es mucho más que el gobernador. Es un sucesor de los apóstoles.

-  Perdulario: Sí, si... Pero llámemen padre-obispo. Es más... del pueblo.

- Mons. Verdugo: (atento al servicio de su obispo). Nuestro padre-obispo Facundo, y lo digo hiriendo su modestia, es un verdadero padre de su pueblo.

-  Perdulario: (Espantando el elogio como si fuera una mosca). Bah, bah. Bueno.

- Decoro: Excelencia, ejem, padre obispo: nos atrevemos a interrumpirlo en su importante tarea para solicitarle, de su generosa liberalidad, disponga, si es por Ud. bien visto y lo considera prudente, una capilla o parroquia para el rezo de la Santa Misa en su versión extraordinaria bajo las disposiciones del Motu Proprio Summorum Pontíficum del Santo Padre Benedicto XVI, felizmente reinante.

- Perdulario: (Algo confundido y renuente) Ahá. Sí, la pontificorum... ¿O sea?

- Sr. Chiquizuela: Que queremosh la misa de antes, ¿vio?

- Decoro: (fulminando a Chiquizuela con la mirada). Es decir, solicitamos humildemente de su Excelencia el permiso...

- Perdulario: Ah, sí... en latín... ¿no?

- Decoro: En efecto, Excelencia padre-obispo. En latín, pero según el ritual codificado por San Pío V y actualizado por el beato Juan XXIII ... la hoy llamada misa gregoriana.

- Perdulario: ¡Que manía con esto del latín! ¿No es más fácil en castellano? Cuando salen las encíclicas me hago unos matetes... Menos mal que las traducen.

- Srta. Avellana: Sin embargo, Excelencia, el latín es la lengua oficial de la Iglesia, y tiene una incomparable precisión teológica. Sin contar con la sacralidad propia de esos términos fijados por el tiempo y la tradición.

- Perdulario: sí, sí, todo lo que quiera. Pero es más fácil en castellano...

- Srta. Avellana: Tenga en cuenta, Excelencia, el apotegma: lex orandi, lex credendi. El rito gregoriano expresa con exactitud inigualable los dogmas de nuestra santa fe.

- Perdulario: Gregoriano... sí. Me acuerdo. Cuando estuve en el seminario todavía alguno cantaba el gregoriano. Es un poco monótono. No tieneee... ritmo.

- Srta. Avellana: (que es licenciada en música) Se equivoca su Excelencia, tiene ritmo, pero prevalece en él la melodía, el elemento más exaltado de alma que busca a Dios.

- Perdulario: Puede ser. Aunque yo de exaltado no le veo nada. Más vale parece aburrido.

- Chiquizuela: (Harto de la charla teológica de Avellana) Disculpe, obispo, pero el tema es la misa de antes, ¿vio? A nosotros nos gusta más. La nueva es puro chingui-chingui. No es muy serio esto.  Queremos la misa de antes y como el papa la banca... ¿me entiende?

- Decoro: (sofocado por la ira y la humillación). Lo que el Sr. Chiquizuela quiere manifestar, Excelencia, es la aprobación generosa que el Santo Padre ha dado a la libre difusión de esta forma del culto.

El Sr. Chiquizuela, acostumbrado al corte por las coyunturas no entiende todo el bulevú de Decoro y más o menos los argumentos de Avellana. Era la misa de la mamma y a él le gusta la misa de la mamma. Ni Decoro hubiera llevado jamás a Chiquizuela a la entrevista, si no fuera que de todos los solicitantes, que son unos secos, el carnicero es el único que puede “poner los medios” para  apoyar la iniciativa.

- Perdulario: No se... Verdugo, ¿qué le parece? Ud. me habló de la pontíficum esa del papa, me acuerdo. ¡Y el bolonki que se armó en la reunión de la Conferencia cuando salió! Nunca los había visto tan cabreros desde el asunto del video de... bueno, dejemos eso. Yo no quiero líos.

- Verdugo: Si me permite hacer una sugerencia, padre obispo Facundo, creo que el tema es importante y amerita una reflexión comunitaria. Tal vez los señores y la señorita puedan volver otro día por la respuesta.

-Decoro: Naturalmente.

-Chiquizuela: Siempre que no lo cajoneen, disculpe, obispo, pero, somosh grandes, somosh (dice, guiñando ostensiblemente un ojo).

- Verdugo: Los llamaremos apenas haya una novedad. (Ahora dirigiéndose al obispo). Tenemos la reunión de la comisión de interrelaciones ultrarreligiosas. Los pastores y el pai umbanda están esperando. (A la comisión). Lamento, señores, han pasado sus diez minutos.

- Perdulario: (Con cierto remordimiento) Bueno, dejemos esto para otro momento. Les debo el cafecito, otro día vienen con más tiempo. Mons. Verdugo los acompaña.

Cuadro Dos: La consulta

Reunión de la comisión presbiterial (mesa chica) presidida por el obispo. Participa el Vicario General, Mons. Verdugo; el padre Espoleta, párroco de María Agitadora de los Pueblos, un viejo militante setentisa, Y el canonista de la curia, P. Elpidio Renglones.

Perdulario no quiere problemas, Verdugo ha armado la cosa para votar e irse. Espoleta opina que “ni loco”. Y el P. Renglones considera que la petición tiene sustento legal...

- Verdugo: Con su permiso, padre-obispo Facundo, vamos a votar el pedido de la comisión esa de la misa en latín.

- Perdulario: Bueno, si te parece.

- Renglones: ¿No habría que debatirlo?

- Espoleta: Ni locos.

- Perdulario: Veo que estamos en un empate técnico.

- Espoleta: ¡Qué empate técnico ni que ocho cuartos! Ni sueñen que vamos a darle bola a estos tipos.

- Verdugo: En realidad, el problema más grave es que no tienen un cura que celebre el rito tradicional... es un problema insoluble, me parece. Lo cual soluciona todo...

- Renglones: Sí, tienen.

- Espoleta: Bahh, dejate de ... ¿quién? ¿Hay algún imbécil que sea capaz de volver a rezar la misa en latín, eh?

- Renglones. Bueno, sí.

- Verdugo. No tienen.

- Renglones: Sí tienen.

- Espoleta: ¿Quién?

- Renglones: Yo.

El obispo se atragantó con una galletita con gusto a pizza que era de sus preferidas. Mozzarella para ser precisos. Verdugo miró a Renglones con cara de “no podés ser tan estúpido”. Espoleta saltó como un resorte y casi lo trompea.

- Perdulario: Calma, señores, calma. Esto es una reunión fraterna. Nada de violencia. A ver... canónicamente ¿podemos negarlo?

- Espoleta: ¡A quién le importa el derecho canónico...!

- Verdugo: Padre Espoleta, tenga calma. No, legalmente no podemos negarlo. Pero podemos condicionarlo... ¿me entiende?

- Espoleta: Yo lo único que entiendo es que si les dan permiso volvemos 50 años atrás.

- Verdugo: Pero, padre, ¿cuánta gente cree Ud. que va a ir? Especialmente  si los mandamos a... (se interrumpió sorprendiéndose en una indiscreción, miró de reojo a Renglones y dijo): creo que el padre-obispo no tendrá inconveniente en asignar una capilla y un horario prudentes.

-Espoleta: Oiga, obispo. Haga como hizo Mons. Cachafaz que se puso firme y dijo “sobre mi cadáver”. Y no, y no...

-Verdugo: Sí, claro, y ahora tiene cinco párrocos rezándola clandestinamente... Y en el Vaticano lo miran como a carne de cogote. En esto hay que ser prudentes y seguir en todo la legalidad, ¿no, Padre Renglones?

El P. Renglones suspiró. Ya sabía lo que la “legalidad” significaba para Mons. Verdugo.

- Verdugo: Además, tenemos que pensar en nuestro futuro, no sea cosa de que quedemos en la vereda equivocada.

- Espoleta: Yo no tengo futuro.

-Verdugo: Pero yo sí, y por eso me he permitido redactar este proyecto de decreto a los efectos de cumplir con la legislación vigente y a la vez evitar las consecuencias no deseadas, que me permito poner a consideración de Uds. (Aclarando la voz).

-Diócesis de San Ernesto, etc. etc.

Atentos al pedido de un grupo estable de fieles, bla, bla, bla. Bueno, vamos a la parte dispositiva:

Designamos la capilla de Santa Cunegunda para la celebración de la misa según la forma extraordinaria”.

- Renglones: Oiga, pero si Santa Cunegunda fue desafectada por derrumbe.

- Verdugo: Bueno, padre. ¿Acaso no se trata de “restaurar la Iglesia”? Restáurenla.

Sigue leyendo: El horario asignado para dicha celebración será el de los primeros miércoles de mes, excepto que caiga fiesta de precepto, a las 14.25 hs.

- Renglones: Oiga, a esa hora no puede ir nadie.

-Verdugo: Bueno, padre, si tienen verdadero interés en la liturgia, irán. Nada se logra sin sacrificio...

- Espoleta: Aún así es peligroso. Estos tipos son capaces de ir igual.

- Renglones: Bueno, yo voy a ir.

- Verdugo: Eso si no tiene algún deber urgente que se lo impida, padre Renglones. No olvide que Ud. es el canonista de la Diócesis...

- Perdulario: (Que va entendiendo la cosa). Excelente. Pasámelo a limpio que lo firmo.

- Renglones: Monseñor, le recuerdo que uno de los miembros de la comisión es el Sr. Chiquizuela.

- Perdulario: Sí, el carnicero ese. ¿Y qué?

- Renglones: ¿Qué? Que es el avisador de la radio del obispado. El único que paga, y paga mucho, no se si recuerda. No sea que se vaya con la tanda a la radio de los protestantes.

- Perdulario: Si, tiene razón padre. Veo que Ud. está siempre atento a los detalles legales. (A verdugo) Ponéles como horario el segundo sábado y a las 16 hs. Creo que así quedamos todos en paz. Cumplimos con Dios y con el... (se interrumpe nervioso ante la inmensidad de lo que pensaba decir. Inmediatamente corrige) y con el Vaticano. ¿No?