Todo cristiano católico debe saber que el sufrimiento es parte de nuestra vida así como un medio de santificación. En algunas personas quizá se presentará de manera más permanente que en otras, pero es inevitable que pasemos tiempos de duras pruebas como enfermedades, muerte de algún ser querido, decepciones, soledad, problemas económicos, etc. Sin embargo, también sabemos que esto no durará toda la vida sino serán sólo temporadas y cuando eso pase, debemos evitar caer en lo posible en la profunda tristeza o la depresión, sino al contrario intentar poner toda nuestra confianza en Dios sin reclamos o cuestionamientos, aceptando cargar con la cruz al igual que Cristo.
 
En otros artículos hemos hablado de cómo algunas personas por desconocimiento son tentadas a recurrir a técnicas Nueva Era como libros de autoayuda o engañosas disciplinas que prometen sacarlas del sufrimiento de una manera casi inmediata y eficaz. Pero el católico no está llamado a esto sino a aceptar la voluntad de Dios en cada momento de su vida. Además, los Santos, así como algunos ejemplares Sacerdotes y la misma Escritura nos han dejado enseñanzas que pueden ayudarnos a reflexionar en estos duros momentos y no caer en el pecado de la tristeza. Es necesario también que estas meditaciones la vivamos en conjunto con la oración y los Santos Sacramentos pues la gracia de Dios es lo que más nos fortalecerá y sostendrá.

Aquí os dejo 7 reflexiones que os servirán ante los momentos de prueba o aflicción:
 
Anímate y alegra tu corazón, echa lejos de ti la tristeza, porque a muchos mató la tristeza y no hay utilidad en ella”. Eclesiastico 30, 24-25
 
“La tristeza sienta bien al diablo y a sus miembros, a nosotros nos cuadra la alegría en el Señor”. San Francisco de Sales
 
“Si miramos nuestras aflicciones a través de la Cruz de Jesucristo nos parecerán ligeras y deseables”.
San Francisco de Sales
 
“Cruz, trabajos, tribulaciones: los tendrás mientras vivas. —Por ese camino fue Cristo, y no es el discípulo más que el Maestro.”
San Josemaría Escrivá
 
“Recuérdalo bien y siempre: aunque alguna vez parezca que todo se viene abajo, ¡no se viene abajo nada!, porque Dios no pierde batallas”. 
San Josemaría Escrivá
 
“El ofrecer el sufrimiento a Dios nos ayuda a sufrir con ilusión. Sufrir con Dios dulcifica el sufrimiento”.
Padre Jorge Loring

“No te dejes intimidar por la Cruz. La prueba más segura de amor consiste en el sufrimiento por el ser querido, y si Dios sufrió tanto por amor, el dolor que sufrimos por Él llega a ser tan adorable como el amor por sí mismo”. San Pio de Pietrelcina
 
Yasmín Oré