Dios, lo sabemos bien, va más allá del tiempo, del calendario o las estaciones, porque es eterno. Así que, aunque para nosotros poco más de un mes no sea la gran cosa, para él puede ser suficiente en el marco de sus planes e intervenciones en la historia. Por eso, el pontificado de Albino Luciano (19121978) -Juan Pablo I-, ahora Venerable; es decir, que vivió las virtudes en un grado heroico, fue tan rápido como significativo. En poco más de un mes, la Iglesia recibió un nuevo empuje que, a través de los medios de comunicación, llegó a todas partes del mundo. Después de un gran papa, como lo fue el beato Pablo VI (18971978) y de un contexto afectado por las confusiones que las interpretaciones paralelas al Concilio Vaticano II habían provocado, Juan Pablo I, significó una vuelta a la fe práctica, cotidiana, menos sofisticada, sin que por ello se tratara de alguien sin cultura. No olvidemos que Albino Luciani era maestro.
 

En las audiencias generales que tuvo, siempre buscó poner ejemplos que pasaran de lo abstracto a lo concreto. Los archivos de la RAI y del Centro Televisivo Vaticano, son una prueba de todo ello. A veces, cuando toca hablar en público, falta conectar la fe con la realidad de cada día y eso, además de aburrir, genera nuevos distanciamientos. Las  palabras de Juan Pablo I eran sencillas, profundas y persuasivas. De ahí que, en alguna ocasión, tuvieran que abrirse dos audiencias por separado al constatar la inmensa cantidad de peregrinos y visitantes que lo querían conocer. Sin duda, esos treinta y tres días fueron la síntesis de todo un proceso de vida, porque la santidad es justo irse dejando hacer por Dios.

Juan Pablo I, no vivió una fe llena de categorías sociológicas, sino la que surge de la experiencia de la oración que, a su vez, lo comprometía en la transformación del mundo, de los más necesitados. Su claridad, capacidad de síntesis, coherencia y vinculación, lo suman a la lista de hombres y mujeres que han sabido vivir el cristianismo en su máxima expresión y comunicarlo. Al morir a los 65 años y 33 días de pontificado, como consecuencia de un infarto, recientemente confirmado por la labor periodística de Stefania Falasca, nos dejó un nuevo ejemplo sobre cómo vincular la fe con el día a día.
 
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Escucha el siguiente audio, titulado "Fe y ciencia. Dos preguntas": https://mx.ivoox.com/es/fe-ciencia-dos-preguntas-audios-mp3_rf_21759055_1.html