Hoy se cumplen diez años de la beatificación en Roma de 498 mártires, por Benedicto XVI, el 28 de octubre de 2007. El cardenal Saraiva Martins concluyó así la lectura de la fórmula de la beatificación: En virtud de nuestra autoridad apostólica, otorgamos la facultad de que sean venerados como beatos a los que, en España, durante el siglo XX, derramaron su sangre por Cristo. Su fiesta se celebrará el 6 de noviembre. Dado en Roma, junto a San Pedro, en el tercer año de nuestro pontificado.

En la logia central de la Basílica de San Pedro apareció el tapiz con loss retratos de los 498 nuevos beatos. Y la plaza, abarrotada, prorrumpió en un caluroso y emotivo aplauso. Un aplauso sentido, enmarcado por el canto del Christus vincit” Eran las 10,22 de la mañana.

 

Segundo día de las Jornadas en Barbastro
Por ti mi Reina la sangre dar. Servir es reinar”. La frase del Himno de los claretianos, que cantaban los mártires de Barbastro y esta popular expresión (citada como tal, por ejemplo, en el nº 786 del Catecismo o en el nº 36 de Lumen Gentium) han servido a monseñor Ángel Pérez Pueyo para comenzar la primera ponencia de este sábado.
 

Emocionado por ser sucesor del Obispo mártir, ha disertado sobre “el martirio del beato Florentino, obispo de Barbastro”. Grabado todo por Antonio J. Estevan de Radio María Zaragoza, por el técnico pediremos el audio porque la lectura de la ponencia no haría justicia al tono cálido de su voz y a la emoción puestas por el Monseñor Ángel Pérez.
 

Luego el Obispo de Barbastro, que había sido presentado por el escritor y periodista Santiago Mata, devolvía la presentación a este historiador.

Santiago Mata ha centrado su conferencia en la revolución de Ciudad Real y el martirio del Obispo Esténaga.
 

Llegamos a media mañana con la emocionante ponencia del director del secretariado para las Causas de los Mártires de la diócesis de Lérida, don Juan Ramón Ezquerra Pociello, hijo de mártir (su padre está en el proceso de la diócesis leridana) ha expuesto con gran emoción el “martirio de don Salvio Huix, obispo de Lérida”. Bajo estas líneas, minutos antes de ser presentado por don Martín Ibarra.
 

Nos ha regalado a todos un librito explicando la vida de tan insigne figura y una estampa con una reliquia (hilo del fajín) del beato Silvio Huix.
 

“Cuando los de mi generación entramos en el Seminario en 1947, teníamos tan reciente el martirio de los 270 sacerdotes sacrificados junto con el obispo, en un espacio de tres meses… la cifra y el ejemplo nos acompañó como una brújula en toda nuestra vida sacerdotal. La vida del obispo se nos leyó desde 1948…”.

Como siempre, lo narrado en primera persona cobra tanto realismo y sinceridad que aviva mucho más esos relatos de la persecución religiosa española.
 
 

La mañana ponía su punto y final con un homenaje a todos los Obispos españoles, que hace ochenta años, firmaban la llamada Carta Colectiva del Episcopado español a los obispos del mundo entero. Yo he sido el encargado de esta ponencia, tras una cariñosa presentación del anterior conferenciante.
 

En julio, al cumplirse los 80 años de la Carta publique una serie de artícilitos:
https://www.religionenlibertad.com/san-manuel-gonzalez-garcia-carta-colectiva-47662.htm
 

Finalmente, José Javier Echave-Sustaeta, de Hispania Martyr (de pie, bajo estas líneas, dirigiéndose a los jornalistas) ha dado un sentido testimonio sobre la juventud católica que fue a defender la patria. Se trataba de un joven requeté de 18 años que en el hospital "Alfonso Carlos" de Pamplona, preguntaba a una de las enfermeras:
-¿Que le he de decir?, y lo repetía insisitentemente... (se refería a Jesús cuando lo viese cara a cara).
Y ella cuando entendió a Quién se refería, le contesto:
-Dile que a tus 18 años dejaste los campos de tu familia sin segar, a tu novia y te enrolaste en los requetes para defender la fe de España".
El joven contestó:
¡Eso le he decir! Y al poco murio en brazos de la enfermera.