Cuenta San Mateo en su Evangelio que cuando los sumos sacerdotes y los ancianos quisieron atrapar a Jesús en una declaración incorrecta susceptible de ser interpretada como blasfemia para prenderle, Jesús, poniéndoles en evidencia con uno de sus increíbles recursos dialécticos, les respondió de la siguiente manera:

 

            También yo os voy a preguntar una cosa y si me contestáis a ella, yo os diré a mi vez con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan, ¿de dónde era?, ¿del cielo o de los hombres? Ellos discurrían entre sí: «Si decimos: `Del cielo´, nos dirá: `Entonces ¿por qué no le creísteis?´ Y si decimos: `De los hombres´, tenemos miedo a la gente, pues todos tienen a Juan por profeta.» Respondieron, pues, a Jesús: «No sabemos.»” (Mt. 21, 23-27)

 

            Si Jesús en vez de haber vivido y predicado en la Palestina del s. I lo hubiera hecho en la España del s. XXI, y en vez de encontrarse a unos sacerdotes y a unos ancianos se hubiera encontrado a unos pesoítas, el episodio no habría sido muy diferente. Con toda naturalidad, les habría preguntado: “Y vosotros, ¿qué habríais votado en el referendum suizo sobre la prohibición de los minaretes?”. Y Mateo habría tenido que transcribir la siguiente respuesta:

 

            “Los pesoítas discurrían entre sí: ‘Si decimos que habríamos votado que sí a la prohibición, nos dirá: «Y entonces ¿dónde se queda la Alianza de civilizaciones y el respeto a las costumbres de todos los pueblos que preconiza a los cuatro vientos vuestro jefe?» Pero si le decimos que habríamos votado que no, entonces nos dirá: «Si permitís a los que no son como vosotros la exhibición de sus signos, ¿por qué no permitís a los que sí lo son que exhiban los suyos y concretamente la cruz en la que me torturaron?»’ Respondieron, pues, a Jesús los pesoítas: «No sabemos.»”.

 

            Será por esto o no lo será, pero reconozco que, aunque la he buscado, no he encontrado una sola declaración pública de ningún dirigente pesoíta sobre el referendum suizo de los minaretes. La que sí me he encontrado, en cambio, es la de Bono sobre la norma que sus correligionarios le van a obligar a votar en el Congreso prohibiendo los crucifijos en las escuelas. Y la pregunta es: ¿tendrá que volver a escribir el Presidente del Congreso un artículo en El País para explicarnos cómo le interpela, una vez más, su conciencia?