El Museo del Prado propone un nuevo acercamiento a su colección permanente a través de un itinerario expositivo en el que se invita a contemplar la realidad histórica de las relaciones sentimentales entre personas del mismo sexo y de las identidades sexuales no normativas».

Con estas palabras el Museo presenta la exposición  titulada «La mirada del otro. Escenas de la diferencia» inscrita en el marco de las actividades relacionadas con la celebración del World Pride Madrid 2017, y está acompañada por una publicación patrocinada por la Comunidad de Madrid. ¿Qué necesitad tenía el Museo del Prado de utilizar ese argumento oportunista para destacar algunos cuadros de su colección en homenaje a un colectivo determinado?

El desnudo es parte importante del arte, de la pintura y de la escultura, en todas las épocas y no provoca ni molesta el sexo sublimado en los cuadros del Bosco, o la belleza de una Venus, de una Dánae o de un  san Sebastián, en los cuadros de Durero, Rubens, Tiziano, Velázquez, Goya o Sorolla, entre otras docenas de pintores y escultores, porque han sido buenos motivos para admirar la belleza del cuerpo humano sexuado pero no genérico.

El problema surge cuando este Museo pone el argumento homosexual a modo de anteojeras para los visitantes, porque me parece reduccionista y en favor de un colectivo respetable pero sectorial y bien elevado por la propaganda. Me parece que es contrario a este monumental Museo público donde el visitante preparado elige su itinerario sin que le dirijan con el argumento parcial de la ideología de género para sintonizar con los colectivos  LGTBI o como quieran llamarse. Un museo privado es libre de hacerlo pero el Museo Nacional del Prado es público y no debería pagar peaje a una ideología concreta y minoritaria, que tratan de escamotear bajo uno jolgorio artificial.

Finalmente, pasada ya la marea transgenérica de WPM’17 los madrileños tratamos de volver a la normalidad. Y cabe preguntarse si el Consistorio madrileño tan generoso en dotar con 900 mil euros a las cuatro empresas del lobby que lo organizaron, si será capaz de aportar algo equivalente a favor de la vida y de la familia, algo mucho más constructivo y necesarioo para la sociedad. Si además no podría incrementar las acciones para contribuir a la buena educación, el respeto a lo católico, y a visualizar los valores de la mayoría. Todo por el bien común y no por el de esa minoría tan poderosa pero decreciente.