de marzo

Hola, buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.      

¿EL AMOR SE ACABA? 

Anoche, Lety, la Madre Maestra, me preguntó que cómo venía hace seis años. Y es que, hace seis años, un día como hoy cruzaba la puerta del monasterio para quedarme definitivamente.

-Venía feliz -le contesté- porque llevaba un impulso del Señor que no me dejaba quedarme atrás; me llamaba, me había enamorado y tenía que ser ya. Pero, a la vez, había un sentimiento encontrado, y era esa pregunta que cada día te hacía: "¿Esto se va a acabar?".

¿El amor se acaba? Ése era el interrogante que me hacía sentir el vértigo a la llamada. 

Y es que, durante los días anteriores a la entrada, casi todo el mundo te dice lo mismo. No pueden negar que te ven feliz y enamorada, pero la mayoría de las veces llegan a decirte: "El amor se acaba". 

"Piénsatelo bien, que el amor se acaba...", porque hoy todo es efímero, todo cansa, parece que todo está destinado a acabarse antes o después, incluido el amor. 

Por eso, cada vez que hablaba con Lety por teléfono, le preguntaba lo mismo: "Pero, Lety, ¿el Amor se acaba?". Y ella siempre me respondía con certeza: "Yo llevo quince años, y a mí no se me ha acabado, al contrario, ¡cada vez va a más!".

Hoy ya han pasado seis años desde aquel entonces, y también yo puedo decir "ya llevo seis, y no se me ha acabado, ¡al contrario!".

Puedo decir que he vivido muy feliz, he reído, he llorado, he amado, he sufrido... pero Su Amor nunca ha desaparecido, al contrario, me ha hecho más fuerte en cada debilidad. Siento fuerte la certeza de que Su Amor siempre está encendido, de que depende de mí el vivir así o no. Me ha quedado claro que el Amor es un Don que tengo que cuidar cada día. No por Él, sino por mí; y porque la relación con Cristo es el único motor que sustenta todas las demás relaciones. 

Y es que ahí es donde está nuestro problema: en quién ponemos nuestro corazón. Es verdad que el Señor nos dice que nos amemos, pero éste es el segundo mandamiento. Jesús dijo que el primer mandamiento es amar al Señor con todo tu corazón. Sólo poniendo en Él nuestro corazón es como podemos experimentar que el Amor nunca se acaba, sino que se renueva cada día, porque Él sana lo que está enfermo, puede enciende lo que está apagado, nos devuelve la vista para que podamos ver al otro con nuevos ojos... 

Hoy el reto del Amor es dejar que Cristo ocupe el centro de tu corazón. Deja en Él todas tus relaciones: de pareja, de amistad, de trabajo... y pídele que haga nuevas todas las cosas. 

VIVE DE CRISTO