¿Quién es José Juan Alarcón Ruiz?
Soy un sacerdote diocesano de Almería, nacido en un pueblo llamado María, en la actualidad Vicario judicial y Delegado episcopal para las Causas de los Santos de la diócesis de Almería, además de Párroco de San Agustín de la capital y algunas cosas más.

[Aquí su currículo completo cuando en 2004 fue nombrado canónigo de la Catedral de Nuestra Señora de la Encarnación de Almería:
http://www.revistaecclesia.com/nombramientos-de-canonigos-en-almeria/].

¿Desde cuándo llevas trabajando en la Causa Martirial?
Comencé en 2005, cuando fui nombrado Delegado episcopal para las Causas de los Santos de Almería, ya la Causa estaba en fase romana, con las Jornadas martiriales anuales hemos ido recuperando lugares martiriales y animando a los fieles a descubrir la riqueza del tesoro de estos testigos de la fe que tenemos.

¿Son estos los primeros mártires de la diócesis de Almería?
No, ya hay varios almerienses mártires beatificados, el primero en septiembre de 1992 beato Cecilio López, de la Orden Hospitalaria, natural de Fondón. La Hermanita de los Ancianos desamparados Sor Josefa Ruano, en marzo de 2001 natural de Berja. Fray José María de la Dolorosa, Carmelita descalzo, también natural de Fondón y Andrés Jiménez, sacerdote diocesano aspirante a Salesiano de la Rambla de Oria en octubre de 2007. El Hno. Feliciano Martínez, también Hospitalario, en octubre de 2013, además del beato Diego Ventaja, Obispo mártir de Almería en octubre de 1993. [Bajo estas líneas, el beato Diego Ventaja Milán el día de su entrada como obispo de Almería. Era el 16 de julio de 1935].
 

¿Qué supuso la beatificación del Obispo mártir de Almería?
Se realizó conjunta con el Obispo mártir de Guadix Manuel Medina y los 7 Hermanos del Colegio de La Salle de Almería. Fue un momento de gracia para nuestra diócesis, y entonces comenzamos a descubrir este gran tesoro de testigos de la fe, que llevó a abrir la Causa de los Mártires de Almería que el día 25 alcanzan su Beatificación.

¿Qué diferencia hay entre aquel momento y este para la iglesia particular de Almería?
Después de casi 25 años ha crecido la población en Almería, han aparecido nuevos retos pastorales, se celebró un Sínodo diocesano, ha crecido la secularización, por eso los Mártires son un auténtico regalo de Dios para nuestra Iglesia particular que hemos de saber aprovechar para la evangelización, son paisanos nuestros que han vivido la fe en nuestros pueblos y parroquias, la cercanía de la santidad nos ha de animar pastoralmente... no será igual nuestra diócesis a partir del día 25.

¿Y la repercusión para la Iglesia española?
También la tiene, las beatificaciones que se van realizando en nuestras diócesis son pequeños faros, destellos de luz de Dios que nos indican dónde está la Verdad, cómo vivir el Perdón, la Reconciliación, la Fe, el Amor de Dios, la entrega de cada día, valores necesarios en nuestra sociedad y que nos recuerdan el gran bien que la Fe y la Iglesia aportan a nuestra diócesis.
 
Sobre la más famosa del grupo, la sierva de Dios Emilia Fernández, la primera gitana que va a ser beatificada en la Iglesia, acaba de declarar don José Juan para la revista nacional Vida Nueva (17.03.2017):
Los valores que nos deja Emilia son la confianza, la sinceridad y la valentía. Pudo haber escapado del castigo que la llevó a la muerte, pero fue fiel a sus compañeras y a la fe que le habían regalado. Hoy la Iglesia reconoce que su sacrificio fue el del martirio.

La fórmula –especifica- es la del martirio ex audenis carceris. Aunque no fue asesinada, al ser dejada morir por mantenerse firme en su fe, equivale a la misma condición.

En realidad, poco se sabe de la vida de Emilia Fernández. Pasó su infancia y juventud en las cuevas de Tíjola, ayudando a la economía familiar haciendo cestas, por las que tenías las manos muy dañadas. Ni siquiera hay una sola foto suya, pero sí está retratada en un cuadro atribuido a Bartolomé Martín en el que aparece dibujada entre rejas junto a su hija recién nacida (bajo estas líneas). Tampoco se conserva su cuerpo; al día siguiente de morir, fue enterrada en una fosa común en el cementerio de Almería.
 

En la cárcel, relata Alarcón, entre las decenas de reclusas que malvivían hacinadas, conoció a Dolores del Olmo y a María Ángeles Roda Díaz, a quienes les pidió que le enseñaran a rezar. A sus 24 años, analfabeta, aprendió con ellas a persignarse y las oraciones principales.

También aquí en este otro artículo:
http://www.elmundo.es/cronica/2016/06/22/57652a4922601d414d8b465d.html