A partir del 17 de diciembre la liturgia cambia de sentido. La cercanía del Señor nos invita a una mayor interioridad en la preparación de la Navidad. La presencia de la Virgen nos acompaña diariamente en los textos. El segundo Prefacio, propio de estos días, nos ambienta el sentido profundo y cordial con que tenemos que esperar al Salvador: