Acercarse a monseñor Juan Antonio Reig Pla, obispo de Alcalá de Henares (Madrid), es acercarse a la seguridad, a la serenidad, a la claridad teológica, a un amigo. Cuando uno lo hace, le conoce y le reconoce, y le llama por su nombre, mirándole a los ojos. Es un placer. Al escribir en este blog, en agosto de 2014, sobre el Obispo mártir de Segorbe -el siervo de Dios Miquel Serra Sucarrats-, ya dije que monseñor Reig es el Obispo de los Mártires.

A monseñor Juan Antonio Reig Pla se le puede llamar con todo derecho el Obispo de los mártires, ya que en las diferentes diócesis por las que ha pasado (Segorbe-Castellón, Cartagena y Alcalá de Henares) ha reabierto las causas de nuestros mártires”.

Lo hizo en la diócesis de Segorbe-Castellón en 1998, abriendo una causa para el obispo Miquel Serra y 213 compañeros, del clero diocesano, religiosos y fieles laicos.

Estando al frente de la diócesis de Cartagena, inició, en enero de 2007, el proceso de canonización de sacerdotes, seminaristas, hermanos legos de la Luz y seglares que dieron la vida por la fe durante el periodo de persecución religiosa.

Y mañana, 12 de noviembre, a las 17:30 h., en la Catedral-Magistral de Alcalá de Henares, el Obispo Complutense, después de arduos trabajos, presidirá la Sesión de Apertura de la Investigación Diocesana de la Causa de Canonización de los Siervos de Dios Eduardo Ardiaca Castell y 43 compañeros.

De los 44 siervos incluidos en la Causa, 14 pertenecían al clero diocesano, 8 eran Agustinos, 5 eran Maristas, una Franciscana Clarisa y 16 eran seglares; quien encabeza la relación, el Rvdo. D. Eduardo Ardiaca Castell, era canónigo de la Magistral de Alcalá de Henares.

 


La noticia se ha centrado en el popular dramaturgo Pedro Muñoz Seca (sobre estas líneas, el primero a la izquierda, por arriba), incluido por don Juan Antonio en el proceso:

“El 28 de noviembre de 1936 las lomas de Paracuellos del Jarama vieron cómo moría fusilado la persona que a más generaciones de españoles ha hecho reír: el dramaturgo Pedro Muñoz Seca. El autor de La venganza de don Mendo, casado y padre de nueve hijos, fue encerrado en la cárcel de San Antón, en Madrid, al poco de estallar la guerra. Durante cuatro meses infundió entre sus compañeros de prisión el buen humor y el buen ánimo que desprenden sus obras. Sin embargo, a finales de noviembre, tras entrevistarse con el director de la prisión salió exclamando: «¡Nos matan, nos matan! Búsqueme un sacerdote». Se ve que lo consiguió, y tras confesarse, pocas horas antes de morir, escribiría una carta apresurada a su mujer: «Cuando recibas esta carta estaré fuera de Madrid. Voy resignado y contento. Dios sobre todo. Voy muy tranquilo sabiendo que tú siempre serás el ángel bueno de todos. El mío lo has sido siempre, y si Dios tiene dispuesto que no volvamos a vernos mi último pensamiento será siempre para ti […]. PD: Como comprenderás, voy muy bien preparado y limpio de culpas»
(Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo, para Alfa y Omega).

El padre Fernando Rojo, OSA, postulador de esta Causa de beatificación, desvela que ya está muy adelantado el trabajo para abrir dos nuevas causas en Alcalá: otros 95 mártires que se sumarían a los 44 cuya Causa se acaba de abrir, con una proporción equivalente de sacerdotes diocesanos, religiosos y religiosas y laicos.

¿Quién ha dicho que este episodio (el de las canonizaciones) se ha dado por terminado?

Y, por último, cómo no va a recibir el calificativo de El Obispo de los Mártires, si ha sido el único en hacer la verdadera lectura del camposanto de Paracuellos.

 


Este es el anuncio para pasado mañana:

El domingo 13 de noviembre a las 12:00 horas, el Obispo de Alcalá de Henares, presidirá la Santa Misa en el Cementerio de los Mártires de Paracuellos de Jarama, en el LXXX Aniversario del Martirio de los ya 134 Beatos, Testigos de la Fe, cuyas reliquias allí reposan. Concelebrarán superiores y representantes de las órdenes a las que pertenecen los religiosos y sacerdotes cuyos restos mortales descansan en este Camposanto.




En el resumen del año pasado que la web de Obispado de Alcalá ofrecía, se podía leer: “Tras la Santa Misa se procedió a la exposición mayor del Santísimo Sacramento. Monseñor Reig, portando en sus manos la custodia con el Cuerpo de Cristo, y acompañado por los sacerdotes, religiosos y religiosas, seminaristas y el pueblo fiel, recorrió las siete grandes fosas donde yacen los beatos mártires y demás víctimas.  […] Al llegar a cada fosa, sonaban, en primer lugar, unos breves acordes del «toque de silencio», tras lo cual el Obispo leía una oración por los difuntos; dicho esto, y mientras se entonaba por todos los asistentes el canto «Christus vincit, Christus regnat, Christus ímperat», don Juan Antonio procedía a bendecir a los presentes con el Santísimo Sacramento, “anunciando a los que allí duermen” «que Cristo ha resucitado y que en Él está depositada toda nuestra esperanza de salvación».

Es un momento impresionante.
 

Yo no podré asistir a ninguno de los dos actos, pero os animo a que lo hagáis. Muchas gracias, don Juan Antonio, también por esto: por profesar públicamente su amor por las vidas de los mártires, por proclamar que ciertamente «los mártires brillarán como las estrellas por toda la eternidad».