Como en estos días empieza ya a hacer calor y gustamos de la sombra, como el bar de la O.N.U. tiene una terracita fresca, los asiduos de la O.N.U. han optado por hacer sus reuniones en la terracita, tomándose una horchata con unos “fartons” que refrescan hasta la memoria.

Algunos traen hojitas de propaganda de algunos partidos y queriéndolo o sin quererlo, empiezan los comentarios; hay para todos los gustos, Andrés empieza diciendo que parece mentira que se siga manteniendo la ley del aborto. Es que no me imagino, dice, que haya personas cultas  que mantengan en su programa que se pueda abortar libremente, incluso que lo puedan decidir personas que no han llegado a la mayoría de edad.

José: Y no sólo eso, añade José; una cosa que no me cabe en la cabeza, es que el Presidente Rajoy lo siga tolerando. Supongo que creerá que por ser presidente está más allá del bien y del mal. Él dice que es católico, pero serlo de verdad exige una serie de actitudes, entre ellas, una elemental, que es el “No matarás”; y ¿en qué consiste el aborto?

Sencillamente, en matar a un ser inocente. Es una vergüenza que haya católicos que lo admitan.

Juan: Mirad, yo en muchas cosas no pienso como vosotros, pero en esto del aborto, pienso exactamente igual. No se puede aportar ninguna prueba para justificar un aborto; y pienso que muchos no votaron al PP o se abstuvieron, porque su presidente se volvió atrás en su promesa de no aceptar el aborto. Y no es cuestión de sentimentalismos. Es que se trata de asesinar a un niño inocente. Yo no me imagino a una madre viendo cómo están destrozando a su hijo, lo mismo si tiene unas horas de vida, que si está a punto de nacer o si, recién nacido, ve que lo echan en un contenedor. No puedo tragar con eso.

Salvaor: Es así, Juan. Le oí decir hace un tiempo a un misionero que había estado en América y que confesaba mucho, que prácticamente todas las mujeres que habían abortado, al oír sus palabras de consuelo en la confesión, lloraban pero de qué manera. Una vez le dijo una mujer que el peor día de su vida fue cuando vio pasar por la puerta de su casa a los niños de primera comunión con quienes debía haber pasado también su hijo si no lo hubiese abortado.
Lo que pasa tanto en el aborto como en otros problemas es que  se van perdiendo valores fundamentales. Veo que se está hablando mucho de corrupción, de apropiaciones indebidas, de que la virginidad va fallando en cantidad de jóvenes, de que va bajando el número de quienes se casan por la Iglesia, optando por el matrimonio civil o sencillamente, viviendo juntos. Yo diría que hay una degradación y una corrupción social que va a más. El dicho latino que dice “maxima debetur puero reverentia” que yo enseñaba en la escuela, tiene validez hoy y siempre.

José añade: sólo nos faltaba que viniesen ahora unos gobernantes que intentasen suprimir los colegios concertados para ser ellos y no los padres, quienes impusiesen en todas las escuelas una formación al margen de todo sentimiento moral y religioso; aunque me da que lo van a tener muy difícil.

                                     NOTA:
Aunque lamentablemente van ganando en frecuencia, no dejan de sorprendernos acciones como la última profanación, de Endavant y otros grupos, usando imágenes de la Virgen, nuestra Madre y Señora. Es verdad que el mal hace ruido y que al tiempo que esto ocurre, ocupando páginas y discusiones, es inmenso el bien que sin ruido y silenciosamente se hace.  Y esto nos anima a no dejarnos arrugar por tantas faltas de respeto hacia los católicos.

Si el Señor nos dijo que el mal se vence con el bien, redoblemos las buenas acciones que podamos hacer quienes recibimos como ofensa propia todo lo que vaya contra lo más digno de nuestra religión.

Nos unimos al acto de desagravio del jueves 16, en Valencia, ya en la Plaza de la Virgen, ya desde nuestros lugares. 

¡A seguir siempre con la esperanza de que Dios saca bienes de los males!


José Gea