VOLVIENDO A LA O.N.U. DE MI PUEBLO (4)
De nuevo, la sesión de la O.N.U. de mi pueblo. Van subiendo a la terracita los habituales miembros y el primero en llegar ha sido José; poco después llega Juan, se dan los buenos días; llega también Andrés acompañado por Salvaor con una revista bajo el brazo y en la mano su tacita de café con su poquito de coñac ya mezclado con el café; y la tacita con su mezcla huele de maravilla.
Salvaor saluda, buenos días, amigos; buenos días, le responden todos. Hoy no compré el periódico sino una revista que trae todo lo más interesante de la semana. Me ha llamado la atención la convocatoria del Cardenal para un acto de reparación a la Virgen de los Desamparados por el mal gusto que tuvieron con el cartel de nuestra Virgen y la de Monserrat besándose en la boca, ¿Y sabéis lo que se me ha ocurrido? Mandar a un país musulmán a los responsables de esto con un cuadro bien grande de Alá y de Mahoma besándose como las dos Vírgenes del cuadro que nos han regalado. Supongo que sería un viaje sin retorno; no creo que pudiesen volver vivos. Vaya poca vergüenza, aprovecharse para insultarnos de que nosotros les perdonamos y pedimos a la Virgen por ellos.
Andrés añade: al enterarme de eso, me vino a la memoria lo del año 36. Estábamos convencidos de que aquello no se volvería a repetir. Pero cuando predomina el odio puede llegar a repetirse eso y más. Lo curioso y lo indignante es la abstención de la autoridad en cuanto a implantar la justicia en función de lo cual están quienes nos presiden. Pues vamos bien con estos presidentes y con quienes nos están gobernando. ¿Podrían decirnos el porqué de esa ojeriza contra la Iglesia? Aunque supongo que será porque la Iglesia no acepta muchas cosas que ellos admiten y, sobre todo, porque no se calla y manifiesta con claridad sus principios y su doctrina. Habría que amordazarla, pensarán algunos. Y ¿por qué no buscar entre todos el bien común?
Juan interviene diciendo: No voy con mucha frecuencia a misa, pero nunca dejo de ir al traslado de nuestra Mareta el día de su fiesta. Me ha dolido mucho ese cuadro insultando a la Virgen. Sean católicos o no quienes han tenido la ocurrencia, estoy convencido de que la Virgen, desde el cielo, estará triste al ver, como madre, a unos hijos que la han ofendido y estará esperando que le pidan perdón para abrazarlos de nuevo y pidiéndole a Jesús perdón para ellos.
José Gea