Gracias a que nos pertenecemos mutuamente y nos reconocemos hermanos y hermanas de una misma humanidad, podemos aprender no solamente a aceptar a los demás tal y como son, con sus dones y cualidades, sino igualmente a reconocer que todos somos enteramente personas, con un corazón vulnerable.

 

"Acoger Nuestra Humanidad"
Jean Vanier