Yo empezaría por preguntarme si el mundo ha tenido solución alguna vez, empezaría a releer la historia y sin duda vería que no ha habido época sin guerras, sin opresiones, sin injusticias, sin esclavitudes y sin pobres, pero a escala general. Por lo que podemos concluir que si esto ha existido siempre, es lógico que exista ahora. ¿Por qué? Porque las mismas causas producen los mismos efectos. No hay varitas mágicas para que produzcan distintos efectos.

Creo que debemos empezar reflexionando sobre cómo es el hombre, el moderno y el antiguo. Vemos que ambos tenemos los mismos sentimientos, por lo que producen los mismos efectos. Si todos somos, por ejemplo, egoístas y vengativos, lo que vayamos haciendo no serán obras de caridad y de paz. Seguiremos siendo egoístas y vengativos a cualquier nivel que estemos viviendo.

En la actualidad estamos constantemente hablando de la situación de crisis y de corrupción generalizada en que nos encontramos. ¿Qué pasa? Nada de particular; que quien puede, políticos y no políticos, si tiene la posibilidad de quedarse con lo que no es suyo, con tal de que piense tener la seguridad de que nadie se va a enterar, de los pasos necesarios para apropiarse de lo que no es suyo y tan tranquilo. Hay personas de cuya honradez no dudabas y cuando te enteras de los hechos de corrupción que han cometido, te quedas viendo visiones.

¿Por qué esa corrupción a escala tan general? Pienso desde mi fe cristiana, que el hombre es el mismo de siempre. Todos estamos afectados por el pecado, que ejerce un atractivo muy fuerte sobre nosotros de manera que cada uno se cree centro de su vida en vez de reconocer a Dios como centro de todo. De ahí, las tensiones, luchas y opresiones entre unos y otros. De vez en cuando aparecen algunos hombres que llaman la atención porque no son así. Son honrados, justos, no se venden, no buscan ventajas que les puedan aupar en la vida, se preocupan por el bien común y trabajan incansablemente para que todos vivan mejor y sean felices.

Y AQUÍ ES ADONDE VOY. Hay alguien a quien los cristianos reconocemos como Dios y que se llama JESUCRISTO. Su vida fue ejemplar. ¿Quién de nosotros se atrevería a decir como dijo Él: "¿Quién de vosotros puede probar que soy pecador? Si digo la verdad, ¿por qué no me creéis? El que es de Dios, escucha las palabras de Dios; vosotros no las escucháis, porque no sois de Dios. »" (Jn. 8, 46-47). Nadie le pudo probar un fallo aunque las discusiones con quienes le perseguían eran subidas de tono.

Y aquí es donde empieza el mensaje que los cristianos queremos ofrecer, el mensaje de las bienaventuranzas y del amor cristiano: “amaos como yo os he amado”. Pero como los cristianos también tenemos defectos aunque luchamos contra ellos, se establece una tensión entre el mundo y la Iglesia; de ahí que la Iglesia sea aborrecida, despreciada y perseguida desde el principio. Yo diría que la mayoría de quienes, de una u otra manera, están contra la Iglesia, ni siquiera se han dignado leer cualquiera de los cuatro evangelios que nos hablan de Jesús y en los que nos habla Jesús. Dicen que hay que exterminar a los cristianos y vienen los martirios y las destrucciones.

Me  han dicho que uno de nuestros políticos dijo, enseñando una cajetilla de cerillas, que le gustaría emplearla quemando las iglesias, pero con los curas y monjas dentro. A mí, algunos de ellos me dan la impresión de que tienen miedo de que Jesús les cambie por dentro y de convertirse en HOMBRES NUEVOS que son los únicos que pueden construir  este mundo nuevo que necesitamos para que nuestra sociedad sea una sociedad nueva en la que podrá haber justicia y se irá construyendo la paz y podrá haber de verdad, LIBERTAD, IGUALDAD Y FRATERNIDAD que nuestro mundo es incapaz de construir, como lo demuestra la Historia.

José Gea