Mi querido amigo Antonio Urzáiz Gutiérrez de Terán me ha hecho llegar estos interesantísimos artículos sobre ANTONIO MOLLE.

En el librito, recientemente publicado, ¡Morir por Cristo Rey! Antonio Molle Lazo que ha escrito Carlos Fernando María Bellmont Pastor... me decía Antonio que se hace referencia a que uno de sus asesinos se convirtió antes de ser ejecutado y atribuyó su conversión al propio Antonio Molle, ¿está ese hecho documentado? ¿Se tienen las actas del Consejo de Guerra? (testimonio de Domingo Fal-Conde, página 133... se refiere a un expediente que hicieron don José Acedo Castilla y don Ramón Nogueira, jurídicos militares).

Lo buscaremos y lo daremos a conocer.

Bellmont Pastor pone en su libro anotando el comentario de Fal-Conde, a pie de página, la noticia de un artículo que fue publicado ni más ni menos que en L´Osservatore Romano, el 14 de enero de 1940 (página 133). Este es:

UN JOVEN HÉROE DE LA FE EN LA TRAGEDIA ESPAÑOLA

«No eran raros, en la inmensa tragedia que durante dos años ha ennegrecido España, los casos de puro heroísmo cristiano que todo el mundo admira y proyecta una luz de verdadera gloria en ese desesperado conflicto.

Uno de los héroes que más merecen una alta y leal admiración es ciertamente el joven requeté, Antonio Molle Lazo, del Tercio de Nuestra Señora de la Merced de Jerez de la Frontera. Nacido en Arcos de la Frontera (Cádiz) en la mañana del Viernes Santo el 2 de abril de 1915, fue  un ferviente cofrade (hermano) del escapulario de la Virgen del Carmen, que llevó siempre fielmente en el cuello.

Con solo 21 años de edad sufrió un doloroso martirio por amor a su fe y a su prójimo, al servicio de su patria, en Peñaflor, pequeño pueblo de Andalucía, en los alrededores de Sevilla.

Así se resume el heroico y glorioso episodio en las hojas de propaganda que se están difundiendo con el pleno consentimiento de la autoridad eclesiástica competente. En agosto de 1936 una pequeña división de requetés y de guardias civiles liberó Peñaflor con éxito, sin poder evitar completamente del peligro a un convento de las Hermanas de la Cruz.

Antonio Molle pide insistentemente a su comandante poder correr en ayuda de aquellas almas puras dedicadas a Dios y al bien del prójimo. A pesar de que el comandante pretende disuadirlo, sin considerar en grave peligro al convento que permanecía bajo el control de sus tropas, él con dos compañeros avanza y se atrinchera en una casa delante del convento. Pronto la improvisada trinchera se convierte en el blanco de las tropas marxista, pero sin que puedan tener razón.

De repente Molle oye un grito angustioso; era un pobre madre que pedía ayuda para ella y para su hija; impulsado por un sentimiento puro de caridad evangélica sale de su refugio y trata de salvar a las dos pobrecitas, pero es golpeado y hecho prisionero.

Aquí comienza un auténtico martirio: se le incita a blasfemar y a renegar de su fe, pero sus labios no repiten más que “Viva Cristo Rey” y “Viva España”, lo golpean con puñetazos y patadas, pero él persiste en su intrépida profesión de fe; le cortan ambas orejas y con la punta de la bayoneta le arrancan los ojos, pero él lanza al cielo, más alto y viril, el grito de “Viva Cristo Rey”; es el turno de la más ciega y cruel masacre-carnicería de aquellos miembros juveniles.

Recogidos por los compañeros de armas, los miembros torturados serán transportados a Jerez de la Frontera y enterrados en el cementerio de la ciudad. Después de quince meses fueron hallados incorruptos y trasladados a un lugar más adecuado. Ahora son muchas las personas piadosas que afirman haber recibido favores del joven héroe…».

[Monseñor Ángel Herrera Oria (1886-1968) fue un periodista, jurista, político y sacerdote español, que llegó a ser obispo de Málaga y cardenal de la Iglesia católica. Fundador con el padre Ayala de la Asociación Católica Nacional de Propagandistas, fue director del diario El Debate. En la Biblioteac de Autores Cristianos, la famosa BAC, publica de 1953 a 1959 la colección Verbum Vitae. La palabra de Cristo. Se trata de un repertorio orgánico de textos para el estudio de las homilías dominicales y festivas.

En el tomo VIII Antonio Urzáiz me recuerda que el día de CRISTO REY dedica las páginas 993 a 1.149. En la página 1.092 leemos como Herrera Oria propone el testimonio de Antonio Molle para este día de Cristo Rey.

MÁRTIR DE CRISTO REY

“Cuando estalló la guerra de liberación de España, Antonio Molle Lazo tenía veintiún años. Con el tercio de requetés de Nuestra Señora de la Merced actuó en Jerez y en otros pueblos de Sevilla en defensa de España. Veintitantos soldados defendían el 10 de agosto de 1936 la villa de Peñaflor. Ante el brutal alud de los rojos hubieron de replegarse los heroicos defensores.

Antonio Molle cayó prisionero. Los marxistas le cortaron lentamente las dos orejas y clavaron gruesos clavos en sus ojos. Le machacaron ferozmente la nariz y dejaron su cuerpo cubierto de heridas espantosas. Mas él seguía gritando: ¡Viva Cristo Rey y viva España!, gritaba hasta que podía. Su cadáver fue recuperado a las veinticuatro horas, cuando el pueblo se reconquistó. Depositado en la iglesia cuando ya había sangrado el cuerpo toda su sangre generosa, fue la primera sorpresa el quedar en el templo una mancha fresca de ella.

Los restos mortales fueron llevados después a Jerez y más tarde inhumados en la iglesia del Carmen de dicha ciudad, en donde se conservan incorruptos, según se refiere. Fue el suyo el primer proceso de beatificación incoado de entre los nuevos mártires de España” (cf. A. KOCH, S. I. y A. SANCHO, Docete t. 2 p. 256).