Es muy interesante repasar la parábola del redil para comparar lo que dice Cristo y la Tradición, con lo que algunas veces leemos y escuchamos alrededor de nosotros.

Y Jesús les dijo otra vez: "En verdad, en verdad os digo que Yo soy la puerta de las ovejas. Todos cuantos vinieron antes son ladrones y salteadores, y no los oyeron las ovejas. Yo soy la puerta: quien por mí entrare será salvo, y entrará, y saldrá, y hallará pastos. El ladrón no viene sino para hurtar y para matar y para destruir. Yo he venido para que tengan vida y para que la tengan en más abundancia". (Jn 10, 710)

Cristo es la Puerta del redil, es quien nos llama y quien espera con paciencia que volvamos al redil. El redil que no es cárcel, sino una primicia del Paraiso. En el redil Cristo nos cuida, alimenta y peina, por medio de Su Gracia. Es curioso que haya quienes hablan de las ovejas del redil como si fueran enfermas y del redil como una carcerl. Nos dicen que la verdadera vida de las ovejas no está dentro del redil, sino fuera, en el mundo. Nos dicen que las ovejas cuidadas, peinadas y queridas por Cristo necesitan salir porque el redil las enferma.

Nos dicen que es mejor olvidarse del redil, salir a llenarse de garrapatas, ensuciarse y ser presa fácil de los lobos. Como razón para este comportamiento nos dicen que la naturaleza de las ovejas les conduce a ser así que que esto es lo que debemos hacer. La naturaleza humana es limitada y está herida. Tendemos al pecado y a vivir contra la voluntad de Dios. Aunque lo “normal” es ser alimento de los lobos y vivir sin nadie que nos peine y alimente, Cristo no quiere esto para nosotros. Cristo no vino para certificar que la naturaleza herida nos lleva a una vida llena de pecado y mal, sino para salvarnos. Estar dentro del redil no significa estar salvado, sino estar dispuesto, humildemente, a ser cuidado por la Gracia de Dios.

Además, muchos son reunidos ahora mismo en el redil de Cristo y de herejes son hechos católicos: se los quitan a los ladrones, son devueltos al Pastor; pero a veces protestan, se hastían de quien los hace volver y no perciben al que los degüella; sin embargo, aun cuando quienes hayan venido empujadas, reconocen la voz del Pastor, se alegran de haber venido y se sonrojan de haberse descarriado. Cuando, pues, de aquel error se gloriaban como de la verdad y evidentemente, no escuchaban la voz del Pastor y, por eso, seguían a un extraño(San Agustín, Tratado sobre el evangelio de San Juan 45, 11)

Como alternativa al redil nos proponen una iglesia alternativa, plural, abierta a las “sorpresas” inesperadas y de males. ¿Qué modelo de Iglesia proponen? El modelo del redil vacío. Una Iglesia donde cada cual piensa, hace y crea lo que estima conveniente. Una Iglesia donde impere la conciencia moral personal, creada por cada uno de nosotros son total libertad. ¿Pecado? Dicen que no existe, pero en el fondo ocultan algo. Para ellos el pecado sí existe y son terriblemente inflexibles con cualquiera que lo cometa. Para ellos es “pecado” señalar que existe pecado y que la ley de Dios impera en todo el universo. Si les recriminas que destrocen la cerca del redil y empujen a las ovejas a salir, serás un despreciable inmisericorde falto de toda caridad. Serás reprendido y expulsado con desagrado. Sin duda quien actúa contra los ladrones es muy poco caritativo con sus “esfuerzos y desvelos” y con su “solidaria misión” de llevar a las ovejas a su estado “natural”. Quien habla a las ovejas de la necesidad de vivir en el redil y de aceptar a Cristo como puerta, es un fundamentalista, un rigorista contrario a la iglesita que ellos propugnan.

No nos engañemos, sin no aceptamos la Gracia de Dios prefiremos la voz cómplice y empalagosa de los ladrones a la voz de Cristo. Si no contamos con la Gracia de Dios, nosotros también gritaremos ¿Quién como nuestro segundo salvador? ¿Quién podrá luchar contra Él?

Y la bestia que vi era semejante a un leopardo, y sus pies como de oso, y su boca como boca de león. Y el dragón le dio su poder y su trono, y grande autoridad.

Vi una de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada; y se maravilló toda la tierra en pos de la bestia, y adoraron al dragón que había dado autoridad a la bestia, y adoraron a la bestia, diciendo: ¿Quién como la bestia, y quién podrá luchar contra ella?

También se le dio boca que hablaba grandes cosas y blasfemias; y se le dio autoridad para actuar cuarenta y dos meses. Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar de su nombre, de su tabernáculo, y de los que moran en el cielo. Y se le permitió hacer guerra contra los santos, y vencerlos. También se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación. Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo. (Ap 13, 2-8)

Aunque la Iglesia hirió de muerte cada una de las herejías que fueron apareciendo, hoy en día se nos vuelven a ofrecer como si nada hubiera pasado