Acabo de leer la Nota que los obispos catalanes, entre los que se cuenta el mío, han hecho pública con el fin de orientarnos en la situación política que vivimos. Por respeto, voy a bastenerme de exponer todo lo que pienso al respecto. Sólo quiero señalar un aspecto que me parece sumamente grave y que desacredita el documento en su conjunto.
En las elecciones autonómicas de Cataluña se va a votar para determinar la composición del próximo Parlamento de Cataluña y, en consecuencia, sobre el próximo Gobierno de la Generalitat. Gobierno y Parlamento que sustituirán al que hemos tenido hasta hace unas semanas.Es cierto que la cuestión del apoyo o no a la secesión de Cataluña es uno de los puntos centrales de la campaña, pero también es cierto que no es el único. Evitar cualquier referencia a la acción de gobierno del ejecutivo de Artur Mas es hurtar al debate un elemento sustancial, silenciar la verdad y confundir a los cristianos que aún se toman la molestia de leer estas notas. Por poner un ejemplo, resulta sencillamente inaudito que no se haga mención a la Ley 11/2014 de 10 de octubre, impulsada por el gobierno de Artur Mas, por la que se promueve el homosexualismo a través de unos privilegios injustificables. Ésta es una realidad concreta sobre la que reflexionar y extraer consecuencias, también concretas, que orienten el voto de un católico. Todo lo contrario al verbo florido, equidistante e intrascendente de la Nota.
También en la Nota puedo leer que hay que buscar "animar la construcción de una sociedad democrática, solidaria, acogedora con los emigrantes, respetuosa con todas las sensibilidades y defensora de las libertades." ¿Y nada más? ¿No hay nada que decir sobre los 20.000 abortos al año que tienen lugar en Cataluña? ¿No hay nada que decir sobre los ataques al matrimonio y la familia? ¿No hay nada que decir sobre las restricciones a la libertad de enseñanza?
Un santo escribió hace no tanto esto: "No me gusta tanto eufemismo: a la cobardía la llamáis prudencia. Y vuestra “prudencia” es ocasión de que los enemigos de Dios, vacío de ideas el cerebro, se den tono de sabios y escalen puestos que nunca debieran escalar".
Yo, humilde pecador, me limito a decir, con pena: esta Nota no nos orienta.