Año del Señor 2015
Lerma,27 de agosto  
      Hola, buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día. 


¿EL AMOR SE RAZONA?


Cada día, cuando estamos en el refectorio, me surge un gran dilema. Y es que, por lo general, sirven la mesa las hermanas que el día anterior han estado en la cocina. Pero, cuando ya han terminado de servir, la que quiera libremente se puede levantar para llevarse el carro con las bandejas a la cocina. 


E, igualmente, la que acaba pronto de comer, puede levantarse o a leer o a recoger los platos de las que van terminando.


He aquí mi dilema: "¿Me levanto a llevarme el carro? ¿O mejor espero para así acabar pronto y recoger?" 


Francamente, otros días ni levanto la cabeza del plato porque me cuesta mucho levantarme para ninguna cosa. Además, al dedicarte a recoger el carro, luego vas más tarde comiendo y acabas de las últimas... Incluso hay veces que me hago el 'razonamiento lógico': "Esta tarde he trabajado mucho... estoy segura de que otra hermana está a punto de levantarse..." 


Sé en mi corazón que el refectorio es un momento del día para servir, para ponerte al servicio del otro y entregarse en esa pequeña cosa pero que a veces cuesta tanto. Sin embargo, la otra tarde estábamos en el locutorio y Lety me dio la clave. Sencillamente, hablando con otras personas, el Señor habló a mi corazón, y éste entendió perfectamente: "A la hora de donarse no hay que razonar; hay cosas que, si las razonas, no las haces." 


Es cierto, cuanto más razono, más me cuesta hacer las cosas; mientras que, si me dejo llevar por el Amor, los gestos surgen solos y, aunque cuesten más o menos, descubres que se genera vida en ti. Pero, para ello, hay que ir dejando la razón y llevar a cabo el impulso de tu corazón que te invita a acercarte a los demás, te invita a Amar, a echar una mano.


Cristo no razonó, sólo Amó. Si hubiera razonado demasiado, no habría dado la Vida, y menos aún de la manera en que la dió. Él ha muerto del todo, no sólo en una pequeña cosa, como recoger la mesa, sino que Él llegó hasta derramar Su sangre para que ahora nosotros podamos vivir a costa de Él. Lo que le movió fue su Amor por ti. 


Hoy el reto del Amor es dejarte llevar por el impulso de tu corazón. Si tu corazón te invita a dar un abrazo a alguien, o a hacer la comida favorita de tu hijo, o, incluso, algo tan simple como salir tú a hacer la compra... no lo razones, síguelo, es Cristo invitándote a Amar, a salir de ti. Y descubrirás que a tu alrededor provocas sorpresa e ilusión. 


¿Prefieres dilema... o Amor? 


VIVE DE CRISTO
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