De lo ocurrido la madrugada del sábado en Pozuelo, el intento de asalto de una comisaría por un centenar de jóvenes de clase media e incluso alta y sin antecedentes penales, se ha dicho de todo. Desde el padre perfectamente trajeado que con una mueca de condescendencia en los labios excusaba la "chiquillada" de su hijito, (http://www.antena3noticias.com/PortalA3N//play?id_contpag=108&selec=3&idGaleriaFotos=&mostrar=videos&idGaleriaVideos=8235802&vervideo=true), hasta los que en la dirección contraria, han reclamado el aumento de la presión policial. Hay quien ha relacionado el suceso con la crisis económica, y no ha faltado quien ha intentado pescar en las revueltas aguas electorales juveniles declarando que el suceso en cuestión era consecuencia de la escasa comprensión que los jóvenes hallan en los mayores (http://www.que.es/madrid/200909071232-gonzalez-pons-sucedido-pozuelo-debe.html)

            Para mí, los sucesos de Pozuelo se hallan entre los más graves ocurridos en España en varias décadas, y no sólo por lo que han representado en sí, el asalto literal a una comisaría, cosa que no ha intentado ni la ETA, sino por lo que delatan, a saber, el grave cáncer que padece la sociedad española, un cáncer que se expande con la inexorabilidad de la metástasis y que tiene tres síntomas fundamentales:
 
             1º) La exaltación relativista.
 
              2º) El arrinconamiento de los grandes valores, la disciplina, el esfuerzo, el trabajo, el sacrificio, el mérito, el premio, el castigo entre otros.
 
              3º) La pésima educación que están recibiendo los jóvenes españoles, empezando por la que maman en su propia casa (es duro reconocerlo, pero así es) y terminando por la que reciben en la escuela y la universidad.
 
            Se impone extirpar el cáncer, algo en lo que más allá de lo que todos debemos hacer en nuestro más íntimo entorno, los poderes públicos tienen una inexcusable responsabilidad. Y el primer paso, inaplazable ya, pasa por la reforma inmediata del sistema educativo español el cual, contrariamente a lo que afirma el ministro de educación, Sr. Gabilondo (http://video.publico.es/videos/7/46887/1/recent), no sólo no es el mejor de Europa, sino que es responsable tanto de los ínfimos niveles de valores y principios en los que se manejan los jóvenes españoles, como de que incurran en las más altas cotas de fracaso y deserción escolar del mundo (http://www.expansion.com/2007/12/05/entorno/1065222.html).
 
            Una reforma en la que, por cierto, no ha lugar para el adoctrinamiento, léase EPC, y sí en cambio, para el acuerdo entre los dos grandes partidos de la nación, que ya han perdido mucho tiempo en lo que al tema se refiere.