Es curioso, a pesar de estar más metido en el mundo del deporte que la media de personas que habitan este planeta, no me había percatado que el mejor tenista croata de la actualidad, Marin Cilic, había nacido en Medjugorje, hasta que vino a Barcelona a disputar el torneo Conde de Godó, hace poco más de un mes. En una rueda de prensa, preguntaron a Cilic sobre Medjugorje y mi hijo Santi, que estuvo colaborando con la organización del torneo, se puso a investigar y vio que la razón de la pregunta era que el jugador, aunque tiene nacionalidad croata, había nacido allí. Cilic, número 9 del mundo en la actualidad, tuvo una espectacular recepción en Medjugorje después de dar la campanada y ganar el USA Open, uno de los cuatro torneos del Grand Slam, el pasado otoño.

A continuación, os transcribo una entrevista reciente, realizada a Cilic por un buen periodista amigo mío, Oliver Divljak, que ha sido también publicada en el portal Sportmagister.com, sobre deporte y valores. En ella se puede ver que, de manera sencilla y práctica, el jugador vive su fe en un ámbito tan complicado como el circuito de tenis de la ATP.

Aunque ha llegado hasta los octavos de final de este Roland Garros, Cilic ha sido apeado por el español David Ferrer. Sin embargo, no descartéis nuevas sorpresas en torneos de pista rápida, como Wimbledon, que van mucho mejor al estilo de juego del tenista de Medjugorje.

 
Entrevista:

Tu status en el tenis mundial ha cambiado después de que ganaste el Open USA el año pasado…

Por descontado. Ya nada se parece a antes de aquel torneo. La vuelta a casa fue increíble. Ahora me encuentro más motivado para seguir consiguiendo resultados importantes.

Cuéntanos el recibimiento histórico en tu ciudad, Medjugorje.

Fue una locura. Vinieron unas 40.000 personas a verme. Yo llegué en coche, escoltado por unas 100 motos que vinieron a buscarme a la frontera. Parecía el presidente. Fue impresionante. Vino gente de todo el país.

Medjugorje es un sitio especial y no solo por haber nacido tú allí.

Sí que lo es. Creo que es ya conocido por todo el mundo que hace más de 25 años unos niños dijeron haber visto a la Virgen María: la Reina de la Paz. Desde entonces, millones de peregrinos vienen cada año a mi ciudad natal. Yo, a Dios y a la Virgen, les agradezco haberme enseñado el camino a seguir, hasta llegar a alanzar un éxito como ganar un torneo del Grand Slam.

En el Circuito se valora enormemente tu calidad humana…

Yo soy como soy gracias a mi familia. Les debo todo. A mis padres siempre les estaré agradecido por todo lo que se sacrificaron por mí.  Lo más hermoso de las victorias es hacer felices a aquellos que te rodean.

Pasando al aspecto deportivo, has aprendido mucho desde que trabajas con Goran Ivanisevic…


Que te entrene el tenista más grande que ha dado Croacia es todo un honor. Un día me dijo que si me enseñara en qué había fallado como tenista me convertiría en un gran jugador. Y en eso estamos…

Tu actitud también ha cambiado.

Sí, he aprendido a tomarme las cosas de forma más relajada, a evitar la tensión. Y eso se refleja después en la pista. No estoy tan tenso. Procuro bromear, divertirme. De esa forma juego mejor.


Dicen que la vida del tenista es muy dura: muchos viajes, de aquí para allí todo el día… ¿Qué piensas?

A mí, personalmente, lo de viajar me encanta. Conoces otros lugares, otras personas… Tratas otros deportistas. Por ejemplo, en Barcelona, cuando disputé el Conde de Godó, pude hacer amistad con un compatriota mío que juega muy bien al fútbol: Ivan Rakitic.

¿Qué esperas del futuro, cuáles son tus próximos objetivos?

Creo que el tenis se está igualando por la parte de arriba. Nadal, Federer, Djokovic siguen siendo los referentes, pero hay varios jugadores que venimos apretando con mucha ilusión. Me gustaría acabar el año en el TOP 5 mundial. Pero lo logre o no, pienso seguir con una actitud similar y no cambiar mi manera de ser.