Las hagiografías o vidas de santos han sido siempre para los católicos fuente de contemplación para la vida Eterna. Seguir sus sendas y buscar la perfección en todo como Cristo nos manda en el Evangelio: ¡SED SANTOS como vuestro Padre Celestial es santo!

El cine, de vidas de santos, vino a traer una forma nueva de evangelización. A veces, se critica que se sea rigurosamente fiel a la vida del santo. Pasa con BAKHITA. Pero, sin embargo, gracia a la RAI (¡qué envidia la televisiones estatales de otros países!) se difundió por todas la vida de esta santa sudanesa y el que después nos interesemos por la lectura de su vida...

Hoy 20 de noviembre se celebra la fiesta de SAN JOSÉ SÁNCHEZ DEL RÍO que fue asesinado con tan sólo 14 años en México durante la persecución religiosa que vivieron los cristianos durante el régimen de Plutarco Elías Calles (1924-1928), y que fue elevado a los altares por el Papa Francisco el 16 de octubre de 2016.

En la CRISTIADA, película del año 2012, sucede lo mismo con el final -a mi modo ver innecesario  por mostrar una venganza por el asesinato del niño (que no fue real) -, pero que hizo, al darle un papel casi de protagonista, que todos conociésemos el martirio de esta criatura. Una vez más: ¡GLORIA A LOS MÁRTIRES!

 

La primera escena que es la del martirio de uno de los sacerdotes y cuya fotografía podemos ver bajo estas líneas está recogida con gran veracidad.

El niño sufrió el martirio el 10 de febrero de 1928. Meses después -el 5 de mayo de 1928- El Siglo Futuro recoge la noticia para España escrita por el sacerdote A. Sanz Cerrada.

Antonio María Sanz Cerrada fue un sacerdote mexicano refugiado en España, que escribió (casi siempre con el pseudónimo Fray Junípero) en El Siglo Futuro. En una esquela del ABC, del 22 de agosto de 1939, podemos leer que “falleció después de la liberación de Madrid, a causa de las privaciones y torturas padecidas durante su cautiverio, en el que se mantuvo firme en la fe católica y en sus convicciones”.

En Los Presos de Madrid, de Arsenio de Izaga (Madrid, 1940) podemos leer: “Manuel Sánchez Cuesta, preso en las cárceles Porlier, San Antón y Alcalá de Henares... Este culto y batallador periodista, que popularizó su seudónimo Mirabal, falleció repentinamente en la madrugada del 18 de agosto a consecuencia de sus sufrimientos y privaciones dentro y fuera de la cárcel. También expiró, liberado Madrid y por idénticos motivos, su compañero de redacción en El Siglo Futuro don Antonio Sanz Cerrada, presbítero, Fray Junípero” (pág. 471).

EL NIÑO JOSÉ SÁNCHEZ

De una carta particular entresacamos solamente esta nota, de las muchas horribles que contiene:

El niño José Sánchez, de doce años, que andaba con un grupo de libertadores, fue hecho prisionero el 5 de febrero de 1928. Llevado a presencia del general Guerrero e increpado duramente por éste, José dijo:

-Me han cogido por que se me acabó el parque, pero no me he rendido.

El día 10 lo llevaron al pueblo… juntamente con otro compañerito suyo. Cuando algunos que lo visitaron en la prisión le preguntaron qué había hecho, contestó: PELEAR POR LA FE. Su compañero se resistía a tomar alimento, seguramente impresionado por la próxima ejecución, pues los dos habían sido condenados a muerte.

José lo animó, lo hizo sentarse a comer y luego continuó animándolo a morir. A las cinco y media de la tarde los soldados sacaron al compañero de José para ahorcarlo. Este valiente soldado de Cristo, seguido de su amigo fiel, llegado al pie del árbol de donde había de colgar su cuerpo, HIZO LA SEÑAL de la Cruz, LEVANTÓ LOS OJOS AL CIELO Y DIJO: “ESTOY DISPUESTO”. Fue luego colgado; lo tuvieron quince minutos y después fue trasladado al cementerio, creyéndolo cadáver (no podemos dar más detalles ahora), pero se sabe que vive.

José presenció la ejecución de su compañerito, sin intimidarse. Su padre, afligido sobremanera, trató de comprar su rescate, haciendo esfuerzos inauditos, pues el general callista pedía cinco mil pesos por la vida del niño. José, al saber lo que pretendía su padre, le envió a decir que no diera un centavo por él. A las seis de la tarde lo llevaron al cuartel del Refugio; a las siete de la noche escribió a una tía suya y decía textualmente: MUY QUERIDA TÍA: ESTOY SENTENCIADO A MUERTE. A L.AS OCHO Y MEDIA SE LLEGARÁ EL MOMENTO QUE TANTO HE DESEADO. TE DOY las gracias de todos los favores que me hiciste tú y Magdalena. No me encuentro capaz de ESCRIBIR A MI MAMÁ; tú si me haces el favor le escribes... CRISTO VIVE. CRISTO REINA. CRISTO IMPERA. ¡VIVA CRISTO REY Y SANTA MARÍA DE GUADALUPE! JOSÉ SÁNCHEZ DEL RÍO QUE MURIÓ EN DEFENSA DE SU FE… NO DEJEN DE VENIR… ADIÓS.

Las últimas palabras que pronunció al recibir la descarga, al ser fusilado a las once y media, fueron: ¡Viva Cristo Rey!

A. SANZ CERRADA