A menudo tenemos que escuchar el argumento a favor de permitir el aborto legal porque en caso contrario, los abortos ilegales provocarían un aumento de las muertes de las mujeres. Incluso se llega a decir que restringir el aborto significa condenar a muerte a muchas mujeres y que, en consecuencia, quienes proponen medidas restrictivas son cómplices de estas muertes.

Podríamos replicar mostrando lo falaz de esta argumentación, pero resulta interesante acudir a las evidencias. 

Es lo que ha hecho el British Medical Journal, que en un nuevo estudio realizado en 32 estados mexicanos ha encontrado que la mortalidad maternal en los estados con legislación sobre el aborto más restrictiva es un 23% inferior que en la de los estados donde existe mayor facilidad para abortar. Si nos centramos en la mortalidad derivada de complicaciones en un aborto, la mortalidad de los estados restrictivos es un 47% más baja. 

Estos datos no son sorprendentes excepto para quienes se niegan a ver la realidad. De hecho son consistentes con otros estudios realizados en Chile y Estados Unidos. En Chile, la prohibición del aborto en 1989 no alteró para nada los índices de mortalidad maternal y en Estados Unidos un estudio realizado en 23 estados por investigadores de la universidad de Stanford y publicado en el Journal of Public Health Policy mostraba que las legislaciones más restrictivas en materia de aborto estaban asociadas a tasas menores de complicaciones derivadas de un aborto

¿Las causas de estos resultados? Son múltiples y una de ellas es que al restringirse el acceso al aborto se producen muchos menos abortos y, en consecuencia, se reduce también el riesgo de complicaciones que pueden provocar la muerte. Por otro lado, parece que los estados en los que se ha restringido el acceso al aborto han dedicado recursos a otras políticas que sí reducen la mortalidad infantil como un mayor número de unidades de obstetricia de emergencia o detección y seguimiento de embarazos de alto riesgo entre otros. 

En definitiva, con las estadísticas en la mano, si realmente te preocupan las muertes maternales lo mejor que puedes hacer es restringir el aborto y dedicar recursos a ofrecer una mejor atención obstétrica. No es una conclusión ideológica, sino basada en datos reales. Y parece que funciona. Pero, ¿le importa realmente la vida de las mujeres a alguno de los promotores del aborto?