¿Ha llegado el Anticristo?

            Cuando aparecen en el mundo situaciones graves: guerras, pandemias, catástrofes, apostasías, etc., sale a flote la idea del Anticristo. Para muchos este poder es sinónimo de exterminio, de desgracia, de final de la historia, de los tiempos, del mundo… Mucho se ha escrito sobre el tema, y mucho se habla en estos días que estamos sufriendo los ataques de un virus invisible e inmisericorde que ha puesto en pie de guerra a la humanidad. Y con nuestro afán de escoger el camino del tremendismo, de la destrucción total, podemos caer en una situación angustiosa, deprimente, desesperante… ¿estamos en el fin del mundo, de la historia, de un tiempo, de un capítulo de la “novela” de la vida?

            Si alguno ha visto aquella clásica y dramática película “Apocalipsis” de Ingmar Bergman (1957) recordará esa terrorífica imagen de la muerte, que representa al Anticristo. El pueblo se ve sumido en la epidemia de la peste. Y mientras unos rezuman jolgorio para no pensar, otros entierran a los muertos, y destaca la amable llegada al pueblo de un matrimonio de comediantes, que intenta hacer pasar un rato agradable a esa gente impotente y desesperada. Ese matrimonio representa a la Sagrada Familia que al final ve con dolor el desfile de los muertos que siguen al hombre de la guadaña. Muchos pensaban que el Anticristo había llegado ya. El fin del mundo. Pero era solo el fin de una etapa de ese mundo.

            Como afirma J. Maas, La persona individual de Anticristo no será un demonio, como algunos de los escritores antiguos creían; tampoco será la persona del Diablo encarnado en la naturaleza humana de Anticristo. Él será una persona humana, tal vez de extracción judía, si la explicación de Génesis 49:17, junto con aquella de la omisión de Daniel en el catálogo de las tribus, como se encontró en el Apocalipsis, sea correcto. Debe ser mantenido en mente que la tradición extra bíblica no proporciona suplemento revelado en la información bíblica relacionada al Anticristo. Mientras que aquellas más posteriores sean suficiente para hacer que el creyente reconozca al "hombre del pecado" en el tiempo de su venida, la falta de cualquier revelación confiable adicional nos pondría sobre custodia contra las ilusiones de los Irvingenses, los Mormones y otros proclamadores recientes de nuevas revelaciones. (https://ec.aciprensa.com/wiki/Anticristo)

           ¿Qué nos dice el N.T. del Anticristo): 1 Juan 2:18-22:

18 Hijitos, ésta es la hora última. Ustedes han oído que viene el Anticristo; pues bien, ahora han aparecido muchos anticristos. Por eso sabemos que es la hora última. 19 Ellos salieron de entre nosotros; pero en realidad no eran de los nuestros, porque si lo hubieran sido se habrían quedado con nosotros. Pero sucedió así para que se viera claramente que no todos son de los nuestros.

20 Cristo, el Santo, los ha consagrado a ustedes con el Espíritu, y todos ustedes tienen conocimiento. 21 Les escribo, pues, no porque no conozcan la verdad, sino porque la conocen; y ustedes saben que ninguna mentira puede venir de la verdad. 22 ¿Quién es el mentiroso? Precisamente el que dice que Jesús no es el Mesías. Ése es el Anticristo, pues niega tanto al Padre como al Hijo.

2 Jn 7: 7 Pues andan por el mundo muchos engañadores que no reconocen que Jesucristo vino como hombre verdadero. El que es así, es el engañador y el Anticristo. Tengan ustedes cuidado, para no perder el resultado de nuestro trabajo, sino recibir su recompensa completa.

Mateo 24:22-24:

22 Y si Dios no acortara ese tiempo, no se salvaría nadie; pero lo acortará por amor a los que ha escogido.

23 »Si entonces alguien les dice a ustedes: “Miren, aquí está el Mesías”, o “Miren, allí está”, no lo crean. 24 Porque vendrán falsos mesías y falsos profetas; y harán grandes señales y milagros, para engañar, a ser posible, hasta a los que Dios mismo ha escogido.

            Apocalipsis 19:20:

20 El monstruo fue apresado, junto con el falso profeta que había hecho señales milagrosas en su presencia. Por medio de esas señales, el falso profeta había engañado a los que se dejaron poner la marca del monstruo y adoraron su imagen. Entonces el monstruo y el falso profeta fueron arrojados vivos al lago de fuego donde arde el azufre.

           

El número 666 aparece mencionado en la Biblia solamente tres veces más:

"El peso del oro que llegaba a Salomón cada año era de 666 talentos de oro," (1 Reyes 10, 14 y 2 Crónicas 9, 13).

Aunque las dos citas son similares en el versículo siguiente se aclara: "sin contar las contribuciones de los mercaderes, las ganancias de los comerciantes y de todos los reyes árabes y de los inspectores del país." (1 Reyes 10, 15) y en el segundo caso: "sin contar las contribuciones de los mercaderes y comerciantes." (2 Crónicas 9, 14). Con esto se quiere señalar que el 666 indica una proporción del oro que llegaba a Salomón, pero no la totalidad.

De acuerdo a estos versículos, el número tiene una progresión creciente, o sea cada vez más abarcativa. Hasta el versículo de Apocalipsis 13, 17: "y que nadie pueda comprar nada ni vender, sino el que lleve la marca con el nombre de la Bestia o con la cifra de su nombre."

La otra mención es en el libro de Esdras, después de una introducción:

"Estas son las personas de la provincia que regresaron del cautiverio, aquellas que había deportado a Babilonia Nabucodonosor, rey de Babilonia, y que volvieron a Jerusalén y Judá, cada uno a su ciudad." (Esdras 2, 1),: "los hijos de Adonicam: 666" (Esdras 2, 13).

En el libro de Nehemías se lee "los hijos de Adonicam: 667" (Nehemías 7, 18). Con esto se quiere señalar que el 666 indica una proporción de los hijos de Adonicam, pero no la totalidad. Con este versículo parece señalarse que el número tiene una progresión decreciente, o sea cada vez menos abarcativa.

            No pretendo con estos datos sentar cátedra -ni mucho menos- sobre el tema. No es tan fácil incluso para los mismos expertos.

            El conocido filósofo Josef Pieper publicó un libro titulado “El fin del tiempo” en el que habla extensamente sobre el tema desde el punto de vita de la filosofía y la teología católica. Para los que quieran profundizar en esta cuestión este es un libro adecuado, aunque con un cierto nivel no demasiado “apto” para principiantes. Entre otras cosas dice: Ademas, no se comprende nada de la representación tradicional del Anticristo, si al mismo tiempo no se piensa que existe una culpa, ocurrida al comienzo de los tiempos y que ha actuado en el tiempo histórico, que existe un pecado original, y hereditario… Si al mismo tiempo no se reconoce que el pecado original ha sido superado por el Logos hecho hombre, que también y precisamente es el vencedor del Anticristo (Pág. 122).

 

            En definitiva: El Anticristo es el enemigo de Dios, es la personificación del pecado, es el diablo encarnado en un ser que lucha contra el Reino de Dios. Se vence con la oración y los medios sobrenaturales que disponemos, con mucha paz y fidelidad a la Verdad.

 

Juan García Inza

Juan.garciainza@gmail.com