Gracias, Señor, porque has llamado a unos hermanos para seguirte muy de cerca por los caminos del mundo.
Gracias porque, a través de ellos, nos estás diciendo que es posible imitar la vida que Tú llevaste.

Gracias porque en ellos vemos tu vida de pobreza, de castidad y de obediencia.

Gracias porque, a través de su pobreza, que es la tuya, los más pobres son atendidos.

Gracias, porque son capaces de no exigir sus derechos al mismo tiempo que se complican la vida por exigir los derechos de los demás, especialmente los de quienes no cuentan para nada ni para nadie.

Gracias porque con su castidad, están viviendo una paternidad y maternidad abierta a todos, especialmente a aquellos que más necesitan de amor, de atenciones y de servicio.

Gracias porque están pendientes de quien necesita de ellos y están dispuestos a dejar, incluso su propia patria, para servir a cualquiera en cualquier parte del mundo.

Gracias porque, con su obediencia, a veces muy exigente, nos están diciendo a todos que vale la pena obedecerte a ti de todo corazón como te obedeció tu Hijo.

Gracias porque vemos que son capaces de ceder en sus derechos aún teniendo razón, para parecerse más a tu Hijo.

Gracias por su disponibilidad a hacer lo que les encomiendan sus superiores por mucho que les cueste.
          
Gracias porque a través de sus obras, nos están hablando de tu Hijo que renunció a todo para darse del todo.
 
Sé que es una vocación que han de actualizar día a día. Sé que diariamente oyen de tus labios, el "Sígueme" de la primera llamada, pero es un sígueme más exigente cada día; es que, Señor, nunca te conformas con poco.

Señor, que no se vuelvan atrás. Los necesitamos en tu Iglesia para que nos estimulen y vayan por delante recorriendo tu propio camino.

El camino es duro; camina junto a ellos, Señor. Que sientan el calor de tu presencia. Es extraordinaria la misión que les has confiado y no pueden realizarla sin ti.

Es fácil ceder ante los criterios de vida que dominan en nuestra sociedad. Dales la fortaleza necesaria para poder ser en medio del mundo, testigos de tu amor.
 
Que no sean del mundo aunque estén en el mundo.
Que su vida sea tan parecida a la tuya, que quienes queremos ser como Tú, queramos ser como ellos.

Que no se desanimen aunque no se les agradezca lo que hacen por los demás.

Que estén pendientes de que seas tú quien se lo reconozca.

Sigue llamando a muchos jóvenes para que vivan tu propio estilo de vida.

Los jóvenes de hoy necesitamos ver a otros jóvenes viviéndolo. Y vemos pocos religiosos jóvenes.    
    
Sé que al pedirte que sigas llamando, a lo mejor percibo tu llamada. Tú, Señor, llámame cuando quieras. Pero tú me conoces. Soy débil. Dame tu luz para que descubra mi propio camino, y tu fuerza para seguirlo. No quiero renunciar a seguirte por donde sea.

José Gea

Ya puedes descargarte gratuitamente o leer online mis dos últimos libros:

DESAFÍO VOCACIONAL DE LAS PARÁBOLAS, que trata del descubrimiento de la propia vocación religiosa en los jóvenes a la luz de las parábolas, y

STOP. CRISTO EN TU CAMINO, sobre ese descubrimiento también en las demás edades y estados.

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