Serán cuatro los sacerdotes asesinados en esta jornada. Todos caerán fusilados en el toledano Paseo del Tránsito.

Siervo de Dios Andrés Igarza López

Nació el 8 de diciembre de 1871 en la Ciudad Imperial. Recibió la ordenación sacerdotal el 8 de junio de 1895, de manos de Monseñor José Ramón Quesada y Gascón, obispo auxiliar de Toledo, que lo fue de 1894 a 1898.

Tras su ordenación, don Andrés recibe el nombramiento de coadjutor de Gálvez (Toledo). Durante unos meses del año 1896, ocupa la parroquia toledana de Carriches, como regente. Ese mismo año recibe el nombramiento de capellán de las Carmelitas Descalzas de Toledo, además de atender a las religiosas de Santo Domingo de Silos. De ahí, pasa a Pulgar (Toledo).

En 1900 se le nombra director espiritual y consejero de la Escuela de Obreros de San Nicolás. Y en 1901, pasa a encargarse de la parroquia mozárabe de las Santas Justa y Rufina en la ciudad de Toledo. En 1907, obtiene el beneficio mozárabe de la Catedral Primada.



Calificado en las crónicas como “elocuente orador”, don Andrés -que sirvió ministerialmente durante treinta y seis años en la ciudad de Toledo- aparece citado como predicador en diferentes fiestas y oficios.

El Siervo de Dios vivía, en compañía de su hermana Fermina, en el número 8 de la calle del Ave María. Cuando finalmente estalla la guerra, el 23 de julio, se oculta en la casa de unos vecinos, que deseaban salvarle. Su casa fue registrada y desvalijada. A fin de evitar compromisos a aquella familia, retornó a su domicilio. A las diez de la mañana del 28 de julio se personaron las milicias, conduciéndole por las callejas y golpeándole en el trayecto hasta el Paseo del Tránsito, donde lo asesinaron.