La noticia es que se remite a la Real Academia el texto de la Constitución española para que dictamine si la utilización de términos como “españoles” en vez de “españoles y españolas” o de “todos” en lugar de “todos y todas” convierte a la Carta Magna en un texto machista y en cuanto tal, por supuesto, execrable, una manifestación más del heteropatriarcado másculosupremacista y tiránico que ha sojuzgado a todas las mujeres del mundo durante toda la historia.

             La respuesta de la Academia no puede ser más que una, pues aunque no a propósito de la Constitución, ya la ofreció en su día en el importante documento que edita titulado “Diccionario panhispánico de dudas”, donde afirma:

             “Este tipo de desdoblamientos [“los ciudadanos y las ciudadanas”, “los niños y las niñas”] son artificiosos e innecesarios desde el punto de vista lingüístico. En los sustantivos que designan seres animados existe la posibilidad del uso genérico del masculino para designar la clase, es decir, a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos: Todos los ciudadanos mayores de edad tienen derecho a voto.

             La mención explícita del femenino solo se justifica cuando la oposición de sexos es relevante en el contexto: El desarrollo evolutivo es similar en los niños y las niñas de esa edad. La actual tendencia al desdoblamiento indiscriminado del sustantivo en su forma masculina y femenina va contra el principio de economía del lenguaje y se funda en razones extralingüísticas. Por tanto, deben evitarse estas repeticiones, que generan dificultades sintácticas y de concordancia, y complican innecesariamente la redacción y lectura de los textos.

             El uso genérico del masculino se basa en su condición de término no marcado en la oposición masculino/femenino. Por ello, es incorrecto emplear el femenino para aludir conjuntamente a ambos sexos, con independencia del número de individuos de cada sexo que formen parte del conjunto. Así, los alumnos es la única forma correcta de referirse a un grupo mixto, aunque el número de alumnas sea superior al de alumnos varones.”

             Si bien, dado el omnímodo poder que exhibe hoy día en España el ejecutivo, -sobre todo cuando es de izquierdas-, frente al legislativo, el judicial y todas las instituciones que se le pongan por delante, no las tengo todas conmigo en el sentido de que la Real Academia vaya a perseverar en su criterio, y a lo peor, hasta se “ofrece amablemente” a proporcionar una "excepción" a su dictamen que "convenga bien" a los propósitos de nuestros patéticos gobernantes.

             Entre la ciudadanía la cuestión ha suscitado muchos comentarios tendentes a desdramatizarla: “la cosa no tiene mayor importancia”, “eso lo hacen para simular que hacen algo, porque no tienen ni idea de hacer otras cosas”, “cortinas de humo para desviar la atención de las cosas verdaderamente graves” etc. etc. etc.…

             Sin embargo, la realidad es que “la cosa”, esta vez, SI TIENE VERDADERA IMPORTANCIA y no procede, como en tantas otras ocasiones, de la ilimitada incapacidad de la clase de patán que ha invadido el mundo de la política española hasta convertirlo en uno de los segmentos de la actividad social donde hace falta menos preparación y menos talento para triunfar y sí una mayor paciencia para medrar y hacer pasillos, sino, bien al contrario, de una maniobra perfectamente diseñada y orquestada en aras a un importante objetivo: el de dar una paso más en la terrible revolución antropológica que a nivel mundial se está gestando con muchos de los instrumentos de lucha diseñados por Marx y los marxistas.

             La en principio insignificante cuestión no tiene otro objetivo –no por ello menos importante- que el de ofrecer combustible nuevo para mantener viva la llama de la lucha femistalinista, alimentando el inagotable victimismo que la mantiene viva y ardorosa y fomentando el prototipo de una mujer víctima del macho cabrón, menospreciada, acosada, maltratada, vilipendiada, humillada, a lo largo de un período que abarca ni más ni menos que… ¡¡¡toda la historia!!!

             Todo ello con la única finalidad de que odie al varón y éste la tema, y así, revertir todos los valores que han hecho posible la presencia y expansión del ser humano sobre el planeta a partir de la colaboración de ambos sexos en lo que hasta la fecha venía siendo lo más importante que un varón y una hembra podían llevar a cabo: la reproducción de la especie y con ella el dominio del planeta.

             ¿De verdad les sigue pareciendo baladí la revisión del texto constitucional por la Real Academia Española?

             Que hagan Vds. mucho bien y que no reciban menos.

  

            ©L.A.

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