El tiempo vuela, suele decirse, y es cierto. Casi sin darnos cuenta, cada año se nos va haciendo viejo entre las manos, y nos dice adiós con prisa y sin pausa. Existe la costumbre de despedir cada año y escuchar las doce campanadas que, probablemente a partes iguales, despiden y saludan a los años.  Dejamos aqui, doce mensajes, como eco de cada campanada. 

Primera, la breve y hermosa plegaria del Papa Francisco sobre las familias: "Padre, regala a las familias la presencia de esposos fuertes y sabios, que sean manantial de una familia fuerte y unida".

Segunda, ante los paisajes que nos golpean, las palabras de Adela Cortina: "La falta de ética es tambien falta de inteligencia". Acaba de conseguir el Premio Nacional de Ensayo, con su libro "¿Para qué sirve realmente la Ética?".

Tercera, los versos de nuestro poeta Leopoldo de Luis, al que hace unos días se recordábamos en un sencillo homenaje: "¡Qué inmensamente solo está el que llora / en medio de la fría, oscura tierra, / bajo la imperturbable luz de las estrellas!".

Cuarta, la preciosa orientación del psiquiatra Enrique Rojas, para educar: "Enseñar es seducir por encantamiento. Descubrirle a alguien pistas, vertientes, parajes de luz que arrastren de forma sugestiva hacia valores seguros, sin caducidad".

Quinta, dos dichos populares: "Una mujer tiene la edad que merece", "un hombre tiene la edad de la mujer a la que ama", lo que vienen a decir que la edad es un estado de ánimo, una actitud ante la vida. Uno se siente joven, viejo, ilusionado, vencido, inmortal, dependiendo del día, de la hora, de la compañía. Somos quienes somos por lo que hemos vivido y por los años transcurridos.

Sexta, las palabras de José María Gil Tamayo: "La Iglesia no es el adversario político", respondiendo así a las propuestas partidistas para "acotar" los espacios religiosos.
           
Séptima, el espiritu de Taizé, en este pensamiento del hermano Pere: "Es en nuestro interior donde descubrimos lo mejor de nosotros mismos".
           
Octava, la sentencia de Luis María Anson, maestro de periodistas: "Ante el desafío de las nuevas tecnologías, el periodista debe responder con más periodismo. Ninguna técnica podrá sustituir el trabajo del profesional del periodismo".
           
Novena, la sugerencia del padre Bernardo, monje de Silos: "Necesitamos el ritmo del silencio. El silencio es una voz siempre embarazada de palabra".
           
Décima, "echar la culpa a los demás es una forma de huida", escribe Clemente García en Ser feliz es fácil.
           
Undécima, aquellas palabras de Susanna Tamaro: "Sólo la voz del corazón nos salvará de la desesperación en los momentos sombríos de nuestra vida".
           
Duodécima campanada, los consejos de Valentin Fuster, para vivir felices: "Reflexiona unos minutos; descubre tu talento; transmite optimismo; acéptate a ti mismo; sé auténtico y generoso". Sería bueno escuchar las campanadas, recogiendo en algún rincón del alma sus penúltimos mensajes, con aire de esperanza en los nuevos caminos que hemos de recorrer.