En este fin de semana, en el que miles de familias se han manifestado en Madrid para reclamar el derecho a vivir la familia, y respetar la vida, según el plan de Dios, es muy oportuno que reflexionemos con estas palabras del Papa Francisco, reclamando una familia digna para unos hijos que se merecen todo nuestro respeto. Tienen derecho a un padre y una madre, por encima de cualquier ideología que manipula esta institución natural creada por Dios.

 Los niños tienen derecho a una familia con un padre y una madre, capaces de crear un ambiente idóneo a su desarrollo y a su maduración afectiva: lo subrayó el Papa Francisco a los participantes en el Coloquio Internacional sobre la complementariedad entre el hombre y la mujer, promovido en el Vaticano por la Congregación para la Doctrina de la Fe.

El Papa  recalco  que no hay que caer en la trampa de calificar la familia con conceptos de naturaleza ideológica que solamente tienen fuerza en un momento de la historia y luego decaen. La familia es un hecho antropológico, la familia es familia. La familia es en sí misma, tiene una fuerza en sí misma.

Reflexionando sobre el título del coloquio el Pontífice destacó que “complementariedad”, es una palabra preciosa, con múltiples valencias, que puede referirse a diversas situaciones, en las cuales, un elemento completa al otro o suple una carencia suya. No obstante, prosiguió el Santo Padre, la complementariedad es mucho más que esto.

“Reflexionar sobre la complementariedad – dijo – no es otra cosa que meditar sobre las armonías dinámicas que están al centro de toda la Creación. Ésta es la palabra clave: armonía. La complementariedad, es la base del matrimonio y la familia, primera escuela en donde aprendemos a apreciar nuestros dones y aquellos de los otros y en donde se aprende el arte de vivir juntos”.

Esta complementariedad entre hombre y mujer, continuó el Papa, asume muchas formas porque cada hombre y cada mujer aporta la propia contribución personal en el matrimonio y en la educación de los hijos. La propia riqueza personal, el propio carisma personal y la complementariedad se transforman así en una gran riqueza, y no sólo es un bien, sino también belleza.

Y observó que en nuestro tiempo, el matrimonio y la familia están en crisis. “Vivimos en una cultura de lo provisorio, en la cual tantas personas renuncian al matrimonio como compromiso público. Esta revolución en las costumbres y en la moral, que a menudo, ha hecho flamear la bandera de la libertad ‘entre comillas’, en realidad ha traído devastación espiritual y material a un sinnúmero de seres humanos, especialmente los más vulnerables”, constató.

Finalmente la exhortación del Pontífice a pensar en los jóvenes y a no dejar que se dejen envolver por la mentalidad dañina de lo provisorio. “Ir contracorriente, y no caer en la trampa de ser calificados con conceptos ideológicos. La familia es un hecho antropológico y en consecuencia un hecho social, cultural, afirmó el Papa. No podemos calificarla con conceptos de naturaleza ideológica que  solamente tienen  fuerza en un momento de la historia y luego decaen. Hoy no se puede hablar de familia conservadora y familia progresista, la familia es familia. La familia es en sí misma, tiene una fuerza en sí misma. No se dejen calificar así, por este u otros conceptos de naturaleza ideológica”.

Al concluir el discurso, la confirmación del Papa de su próxima visita a Filadelfia, en septiembre del 2015, en ocasión de octavo Encuentro Mundial de las Familias.

(MCM-RV)