Es muy normal que los chavales pregunten en clase sobre las últimas noticias relacionadas con temas de religión que hayan visto en la tele, en especial si son curiosas o llamativas. Es probable que si en estos momentos estuviese en activo, los chicos me preguntasen sobre alguna declaración llamativa que dice el Papa de vez en cuando o sobre las persecuciones en Irak, pero no es el caso.

Pero hace unos años hubo un suceso de este tipo. Una autodenominada “asociación de agnósticos y librepensadores” (no sé si este era exactamente el nombre pues escribo de memoria, pero por ahí iban los tiros) realizó una campaña publicitaria en los autobuses de Londres con grandes rótulos en los que se leía “Probablemente Dios no existe. Ahora deja de preocuparte y disfruta tu vida”.

Esta campaña tuvo una amplia repercusión de todo tipo, asociaciones que sufragaron en España la campaña traduciendo el lema al español, creativos con mucho sentido del humor que hicieron fotomontajes con los más absurdos lemas o viñetas humorísticas, como aquella de Mingote que rezaba en el autobús “Probablemente Dios no existe. Disfruta de la Semana Santa de Sevilla” u otra cuyo autor no recuerdo que decía “Autobús nihilista: Probablemente tú no existes. Disfruta la vida”. Incluso también hubo algún grupo creyente que realizó la campaña en sentido contrario con el lema “Dios sí existe. Disfruta de la vida en Cristo”.

Pero volviendo al aula, los chavales me preguntaron directamente en clase sobre mi opinión al respecto. Naturalmente me gusta que surjan esas cosas porque detrás de la simple curiosidad pueden salir cosas muy interesante para que las conozcan los chicos.

Además yo tengo la costumbre, a diferencia de otros compañeros, de seguir el programa oficial de la asignatura y dar en cada curso los temas que corresponden. Se da la circunstancia que las nociones de agnosticismo y ateísmo, así como las grandes corrientes filosóficas en contra de la existencia de Dios, como las surgidas de Freud, Marx o Nietszche, o aquellas que por el contrario reformulan en clave filosófica la antropología cristiana, como el personalismo francés, no se estudian hasta el bachillerato, justo el curso que por sus características presenta el número más bajo de matriculación de alumnos en la asignatura de religión.

Así que la pregunta me permitía explicarles cosas que probablemente no volverían a tratarlas en clase nunca más.

Los chavales quedan en silencio, meditando, también ellos han escuchado muchas veces frases iguales o parecidas…

Por supuesto las preguntas no quedaron ahí, cuando los adolescentes abren el cajón de los temas trascendentales es más fácil que se cierre con el timbre de final de clase que con su total satisfacción. Bendito sea Dios.