¿Hay alguna novedad sobre Medjugorje?  Muchos se preguntan, algunos se aventuran a dar una solución a este tema tan popular y llamativo. Pero la Iglesia, la Santa Sede, sigue callada. Parece que pronto hablará.

                Hace ya un año que en uno de los post tratamos el tema. Otros  colaboradores de ReL. han expresado su criterio. Hoy nos preguntamos ¿hay algo nuevo al respecto?   Ciertas fuentes muy bien informadas nos dan algunas pistas fiables sobre el tema.

                En primer lugar: El estudio sobre el fenómeno Medjugorje está completamente acabado. Ya se ha hecho todo lo que procedía al respecto después de varios años de investigación.

                Segundo: La última palabra la tiene el Papa Francisco, que espera el momento oportuno para pronunciarse.

                Tercero: La conclusión del caso, y al parecer el dictamen  sobre el mismo, parece que es el siguiente:  No consta la sobrenaturalidad de las apariciones, ni la sobrenaturalidad de los mensajes. Sí se valora el bien espiritual que el Señor y la Virgen María, a través de Medjugorje, están realizando en gran parte del Pueblo de Dios.

                Cuarto: Se aprueba y se recomienda la asistencia a este lugar, como un Santuario Mariano, con la salvedad de no ir buscando fenómenos sobrenaturales, ni atribuir a la Virgen lo que no se debe.

                La Jerarquía de la Iglesia no puede organizar estas peregrinaciones, pero sí pueden, y deben, los sacerdotes acompañar a los fieles. Gracias a ellos allí se pueden confesar tantos miles de personas.

                Hay que reconocer la gran labor que allí están desempeñando los PP. Franciscanos, muy fieles a la doctrina y a la liturgia de la Iglesia.

                Parece que la publicación oficial del dictamen de la Iglesia puede ser inminente.

                Yo he peregrinado muchas veces a Medjugorje. He publicado un libro y muchos artículos sobre el tema. Y mi deseo es que todo se clarifique, y los fieles puedan seguir acudiendo a Medjugorje con la sana intención de rezar, reconciliarse con Dios y renovar su fe. No hace falta que la Virgen se manifieste públicamente. Tenemos suficientes motivos para amar a Dios y a nuestra Madre. No seamos como santo Tomás: “Si no veo no creo”. “Bienaventurados los que sin ver creyeron”. Gloria a Dios siempre.

Juan García Inza