Muchos saben que en Río de Janeiro hay una monumental estatua de Cristo Redentor (38 metros de altura) en la cima del así llamado Morro de Corcovado, una montaña que se alza 710 metros sobre el nivel del mar.
 
Durante el mundial el Cristo Redentor ha tenido una particularidad: por las noches los juegos de luces han ido iluminando el monumento católico con los colores de los equipos participantes en la justa deportiva. Cristo «se ha puesto la camiseta» de los 32 equipos de los cinco continentes, como se ve en la imagen que acompaña este post.
 
Traigo aquí esta imagen porque me parece que responde perfectamente a la pregunta inicial: Cristo no tiene un equipo porque su mensaje es universal. Podemos decir que apoya al mejor, se pone la playera de todos, y a acompaña así a los aficionados de cada una de esas naciones participantes. Me gusta notar que el Cristo Redentor de Río de Janeiro tiene los brazos extendido, como quien los extiende para dar un abrazo. Y es que en el corazón de Cristo no importa si eres el mejor o el peor equipo de fútbol del mundo. Importa que eres «su creación» y por eso disfruta con lo que sus hijos descansan.