El beato Salvio Huix Miralpeix, obispo mártir de Lérida, nació en la casa solariega de “Huix”, ingresó en el seminario de Vich, y el 19 de septiembre de 1903 fue ordenado sacerdote por el Dr. José Torras y Bages. Ejerció como vicario de las parroquias de Coll y de San Vicente de Castellet. El 1907 ingresó en la Congregación del Oratorio de San Felipe Neri. En 1927 fue nombrado para la diócesis de Ibiza, y el 28 de enero de 1935 es trasladado al obispado de Lérida, diócesis de la que tomó posesión el 5 de mayo siguiente, sucediendo a Manuel Irurita en la silla diocesana. Podemos seguir todos estos acontecimientos por las fotografías de la prestigiosa revista La Hormiga de Oro de Barcelona.

Al estallar la persecución religiosa, en julio de 1936, se refugia en casa de unos amigos en la misma ciudad, pero al saber que muchos sacerdotes y seglares católicos estaban siendo sistemáticamente detenidos, se entregó voluntariamente a las autoridades revolucionarias, que lo recluyeron en la cárcel de Lérida, de la que fue extraído, y junto con una veintena de personas, trasladado al cementerio de Lérida y allí, asesinado.

El 26 de junio de 2011 el Papa Benedicto XVI promulgó el decreto por el que se aprueba su martirio, último paso antes de beatificarlo. Fue beatificado el 13 de octubre de 2013 en Tarragona junto con otros 521 mártires. 

Las dos siguientes pertenecen al número publicado el 19 de abril de 1928 con motivo de su consagración episcopal.

Bajo estas líneas: el beato Salvio Huix (con mitra), en Mataró (mayo de 1928) durante un congreso de las Congregaciones Marianas de Cataluña. El beato José Samsó al final de la foto (a la izquierda, al fondo, con sotana).

Sobre estas líneas: Ibiza (Baleares): Autoridades y junta directiva de la Cruz Roja de Ibiza, después de la bendición de una maquina de Rayos X, efectuada por el Prelado.

Sus  restos descansan en una fosa común en el cementerio de Lérida, junto a otros mártires de la persecución religiosa. Que rueguen por España y por Cataluña.