Ilustro el artículo de este día, para presentaros un trabajo excelente de los profesores Álvarez Tardío y Villa García, con estas dos fotografías.

De la primera ya os he hablado en alguna ocasión. Es un recorte del ABC de febrero de 1936. El alcalde toledano, José Ballester, en la sesión celebrada en el Ayuntamiento el 3 de julio de 1931 (¡a dos meses y medio de la recién estrenada II República!) no tenía otra cosa más importante que hacer que cambiar el nombre de quince calles y plazas… Por lo visto, ¿no había otra calle en todo Toledo más que la que se encuentra ante la Catedral de Primada de España para darle el nombre de Carlos Marx?...


La otra foto la comenta Pablo Batalla Cueto (Gijón, 1987) en su artículo: "1936. Tetas de monja con tomate". Afirma que "cinco años después,ya comenzada la guerra civil española, apareció en las paredes de un monasterio de San Adrián de Besós, en Cataluña, un curioso menú del día, pintado durante la noche por un anónimo miliciano de alguna de las organizaciones de izquierda que conformaban el bando leal al gobierno republicano. De primero se ofrecían tetas de monja con tomate o fascistas estofados. De segundo, salchichón de frailes o filetes de obispo. Todo -maliciaba deliciosamente una indicación al final- a 0 pesetas".

Creo que una vez más una imagen vale más que mil palabras.

EL IMPACTO DE LA VIOLENCIA ANTICLERICAL
EN LA PRIMAVERA DE 1936
Y LA RESPUESTA DE LAS AUTORIDADES

 
Por Manuel Álvarez Tardío y Roberto Villa García, profesores titulares de Historia del Pensamiento y los Movimientos Sociales y Políticos en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.

Publicado en Hispania Sacra, LXV 132 (julio-diciembre 2013).

Este artículo analiza el alcance y las características de la violencia anticlerical en los meses de febrero a junio de 1936. Se han rastreado diferentes fuentes primarias para realizar una estadística lo más precisa y completa posible de esa violencia. Primero, se analiza el contexto en el que ésta tuvo lugar. Segundo, se presentan los datos resultantes de la investigación cuantitativa y cualitativa de la violencia anticlerical. Y tercero, se plantea cuál fue la respuesta de las diversas autoridades ante ese fenómeno. El artículo prueba que los datos sobre violencia anticlerical que se han manejado hasta ahora eran fragmentarios y no contemplaban la magnitud ni el carácter general que llegó a alcanzar en los meses inmediatamente anteriores a la Guerra Civil. Además, demuestra que la reacción del gobierno fue, como poco, ambivalente, no correspondiéndose con las promesas de salvaguardar la legalidad que formuló en privado a la Nunciatura. En muchos casos la violencia anticlerical se produjo ante la pasividad de la policía y/o con la complicidad de las autoridades locales o algunos grupos afines a la coalición que sostenía parlamentariamente al gobierno central.

http://hispaniasacra.revistas.csic.es/index.php/hispaniasacra/article/view/364/365