D. Gabriel Galián es un sacerdote de la Diócesis de Cartagena en España. Es inteligente, Dr. en Sagrada Teología por la Universidad de Navarra. Siempre ha tenido inquietudes intelectuales. A una edad todavía joven comenzó a perder la vista. Quiso aprovechar el tiempo que le quedaba para poderse defender y se lanzó a escribir.  El ordenador era su herramienta de trabajo, ya que le permitía utilizar caracteres grandes con los que se defendía bien.

            Cuando le dieron la excedencia de profesor de Instituto, y posteriormente como sacerdote en activo, dedicó todo el tiempo a la edición de libros de teología, en sus diversas  ramas: doctrinal, litúrgica, espiritual, catequética… Pero terminó perdiendo totalmente la vista, y esto supuso para él una grave contrariedad. Durante algún tiempo dejó de escribir, aunque seguía conectado a la ciencia teológica a través de los instrumentos que le facilitaba la ONCE (Organización Nacional de Ciegos Españoles).

            Superada esa crisis de oscuridad física y moral, volvió a recuperar los ánimos, sobre todo al asegurarle que podrían darle vista con una serie de operaciones que la investigación estaba dando como muy posibles. Pero no se esperó a que los oftalmólogos dieran un poco de luz a sus ojos. Asistido por una secretaria mecanógrafa reanudó sus estudios y sus publicaciones.

            Se pasaba, o se pasa, horas dictando a la que, a pie de ordenador, hace posible el nacimiento de un  nuevo libro. Ya son doce los libros publicados. El último lleva por título: CATECISMO DE LA FAMILIA. ¿Qué nos enseña hoy la Iglesia Católica sobre el Matrimonio y la Familia?    Un tratado muy práctico para informarse, y formarse, sobre un tema tan candente, y guiados por el Magisterio de la Iglesia.

            Pienso que este libro hará mucho bien al lector, ya que le aclara las ideas muchas veces controvertidas en un campo tan vital como es este. El tratado está concebido como un catecismo con preguntas y respuestas, que lo hacen muy útil para catequesis de jóvenes y mayores.

            Y D. Gabriel, con toda su ceguera llevada con mucha paz, sigue escribiendo gracias a su inteligencia y memoria, que ofrece a su lazarilla informática  el contenido de las páginas que después se convertirán en libro. Si esto lo hace sin ver, ¡qué no hará cuando recupere la vista, aunque sea con un poco de penumbra! Como decía Josse Alzin, no existe miseria humana, contra la cual no sea posible hallar amparo en el corazón de un sacerdote.  Sin duda los ciegos pueden ser muy bien comprendidos y alentados por el alma de este sacerdote que un día perdió la luz, pero que sigue iluminando porque no ha perdido la esperanza.

(Si alguien se interesa por él, puede llamarlo al tlf. 673516863. Será bien atendido)

 

Juan García Inza