Se llama Gerdi McKenna, tiene 35 años y es de Sudáfrica. Como tantas mujeres contemporáneas una de las dificultades que ha tenido que afrontar en la vida es el cáncer, concretamente un tumor en el seno. Como consecuencia del tratamiento de quimioterapia Gerdi perdió su cabello… Ya sin él, el pasado mes de febrero de 2014 invitó a sus amigas para una sesión de fotos. No sabía qué podía pasar en el futuro así que quería «inmortalizar» un momento de convivencia con sus amigas.
 
La sorpresa llegó cuando las amigas fueron llegando para la sesión de fotos pero con una manera muy concreta de manifestar su solidaridad: ¡todas iban a rapa! Lo mejor es que la sesión de fotos y los momentos juntas quedaron registrados en el video que está al final de este post.
 
¿Por qué comparto esta historia aquí? Primero porque me hizo recordar la historia de un sacerdote amigo que, junto a sus dos hermanas, se raparon para solidarizarse con su mamá que también lo había perdido a raíz del cáncer. Y hay una segunda razón: creo que no es algo oculto que las mujeres tienen como don más preciado su cabellera. Que un grupo de mujeres sean capaces de raparse para solidarizarse con otra persona es porque realmente la aman, realmente SON SUS AMIGAS. Y de aquí viene una pregunta y una reflexión final: ¿seríamos capaces de hacer lo mismo por nuestros amigos? Y la reflexión final es ésta: Cristo no sólo dio su cabellera por nosotros, sus amigos («Ya no os llamo siervos, os llamo amigos») sino que dio su vida. Nos la dio sin esperar recibir. Pero quien es amigo no puede menos que corresponder. La manera de hacerlo la debe pensar cada uno en su interior pero no para que se quede en una idea bonita sino para que se materialice en algo práctico. Obras son amores y no buenas razones.

 
Jorge Enrique Mújica, LC, en Google+.