En un  pueblo de la Región de Murcia, Calasparra, celebre por su buen arroz, tuvo lugar la semana pasada un sucedido, como dicen algunos, que merece un justo comentario.

                Davinia Saorín es Concejala de Sanidad y Servicios Sociales del Ayuntamiento de esta localidad murciana. Y, como dice el corresponsal del periódico “La Verdad”, esta excelente mujer ha pasado de ser la amable enfermera que atiende siempre con una sonrisa a los pacientes del consultorio médico de Archivel, en Caravaca de la Cruz, ha convertirse en el objetivo de algunos  medios de comunicación el país, de la redes sociales, y en la diana de críticas mordaces e injustas por parte de los colectivos  que se oponen a la ley del aborto de Ruiz-Gallardón.

                Todo ocurrió en un acto público en el que Davinia expuso su opinión, muy valiente, sobre el tema que nos ocupa. Como dice el periódico, ella se hizo el “harakiri” político al defender el derecho a la vida. Estas fueron sus palabras: “Es una aberración que a un ser humano se le mate, porque no vivimos en la Edad Media. Vivimos en el siglo XXI.... Yo puedo decidir cuando quiero ser madre, cómo, cuándo y por qué.  Si no he sido madre es porque tengo otras ocupaciones que me lo impiden y, como hay muchos medios a mi alcance, no tengo que recurrir a matar una vida humana… La Ley de plazos es una aberración, porque además, se pongan como se pongan, los del Partido Socialista, eso es matar a un ser humano. Es ser un terrorista”.

                Invirtió menos de un minuto para decir lo que dijo, y sus palabras corrieron por la red como una bomba. Con más fuerza que el arroz de la tierra que lleva este nombre. Davinia llegó a la política rodeada de un halo de mujer fuerte, política ideal, fuera de serie. Pero la jauría de los abortistas, de los que no están a favor de la vida que llega, sino del muerto que se va, ha hecho tambalearse el sillón que ocupa en el consistorio. Parece que se está pensando la dimisión.  Una de las frases “bonitas” que le han llegado de los sabuesos es: “personaja repugnante y nauseabunda”.  Parece que ni siquiera le reconocen el derecho a la libertad de expresión. Pero ella sigue diciendo que la reforma de la ley del aborto es necesaria porque no se puede ir por la vida a “pajolera suelta”.

                Davinia fue en distintos momentos la mujer ideal de Calasparra, por eso fue nombrada para representar al pueblo en distintas celebraciones. No tiene vocación política, sino una pasión por defender la verdad. Pero ya se sabe, los “amigos de la libertad” no pueden permitir que los otros sean libres, ya que no existe más libertad que la de ellos. Lo estamos viendo a diario. Cuando son ellos los que mandan se hace lo que me sale de las narices y todos a callar, pero cuando están en la oposición no pasan una. Así es la política cuando no hay honradez.

                Davinia, no te vayas. Calasparra, Murcia, la sociedad entera necesita mujeres como tú que sepan dar la cara por defender la dignidad humana. No podemos plegarnos a los gritos que vengan de la calle. “Ladran, pues cabalgamos…”.  Calasparra, este bello pueblo murciano regado por el Segura, con un Santuario bellísimo dedicado a la Virgen de la Esperanza, no puede ser infiel a la Verdad, y menos ahora que el Papa le ha concedido un Año Santo de la Esperanza.  Hay que seguir adelante porque la Verdad no está en el que más chilla. Como dijo Voltaire: “No hay verdad que no haya sido perseguida al nacer”.

El Papa, hoy mismo, ha   rechazado a los «lengua de serpiente» que matan la fama ajena y viven ellos mismos amargados.

Juan García Inza
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