Cualquiera que lea o escuche directamente al Papa Francisco podrá darse cuenta que no hay un solo punto contrario a la fe de la Iglesia; sin embargo, el problema es que algunos cardenales, obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos continúan haciendo declaraciones tan ambiguas como contradictorias, provocando la confusión de un sinnúmero de personas alrededor del mundo. Falta valor, claridad, cercanía y, sobre todo, sentido común. Pareciera que la doctrina y la pastoral son dos ideas o caminos encontrados, cuando en realidad forman parte de una misma identidad. Hemos perdido el coraje de llamar las cosas por su nombre. La misericordia está siendo utilizada para justificar lo injustificable. Jesús era amable, cercano y, al mismo tiempo, firme, valiente al dar a conocer su posición.

Veamos, a continuación, dos ejemplos que reflejan un estilo claro y otro confuso e incluso populista:

Claridad: Como católico, ¿cuál es su posición sobre el aborto? “Se trata de una clara violación a la dignidad de la persona humana”.

Confusión: Como católico, ¿cuál es su posición sobre aborto? “Es muy importante ser solidarios, capaces de ver más allá”.

 El primero, expresa humanismo y fidelidad al evangelio explicado por el magisterio de la Iglesia, mientras que el segundo, refleja evasión y mediocridad, ya que dice mucho sin comunicar absolutamente nada. Por lo tanto, hay que distinguir entre las formas y el fondo. Ponerse al día, no significa ceder a las presiones de aquellos sectores que se oponen a las razones que trae consigo la fe de la Iglesia. Lo mismo aplica para los que viven obsesionados con el tema de las clases sociales, en lugar de buscar construir puentes entre ricos y pobres para alcanzar el progreso desde un modelo económico moderado. Necesitamos volver al equilibrio y, sobre todo, a la claridad en la propuesta y difusión del evangelio. Hay temas más importantes y urgentes que estar criticando a los Papas pasados por haber vivido en un departamento que no tiene –como ya lo aclaró el Papa Francisco- nada de escandaloso. Evitemos que la confusión y el populismo nos lleven a perder de vista la importancia de la nueva evangelización.  
 

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