Leí en EL MUNDO del 8 de noviembre pasado un artículo de JAVIER IGEA sobre el ateísmo donde ponía una frase que me gustó.

Decía: “los ateos se creen que negando a Dios lo destruyen. Esto es tan necio como creer que un mal olor va a desaparecer amputando la nariz”.

Dios existe independientemente de nuestra postura ante Él.

Podemos amarle y servirle, o ignorarle, combatirle y hasta odiarle como Satanás.

Pero nadie puede destruir a Dios.

Y lo más grande es que Dios nos ama, sea la que sea nuestra postura ante Él.

Y que nos está esperando con los bazos abiertos, para darnos un abrazo como al “hijo prodigo”.

JORGE LORING, S.I.
jorgeloring@gmail.com
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