Hace días fue publicada. Yo acabo de leerla. Se trata de la carta que envió el papa Francisco al director del diario La Repubblica, en respuesta a dos editoriales suyos.

Cuántas veces me he encontrado en diálogos semejantes con "no creyentes". Y seguramente por eso he leído con especial interés esta carta. No sólo me ha ayudado a encontrar ideas como respuestas. Me ha ayudado a mí misma como católica. Y quiero compartir con todos sólo tres ideas:

1. Lo primero:  «El creyente no es arrogante; por el contrario, la verdad lo hace humilde [...] la seguridad de la fe nos pone en camino, y hace posible el testimonio y el diálogo con todos» (Lumem Fidei 34)

También en la entrevista con el padre Antonio Spadaro, el papa repite esta idea. En ella arremete contra los tipos de creyentes que tienen respuesta para todo. La fe, cuando es verdadera, nos hace humildes. No la fe aprendida y de carrerilla que ha pasado a ser una rutina o una ideología o sólo una moral. Sino la fe que es experiencia personal con Jesús y que nos cambia la vida por dentro.

2. Lo segundo: «La originalidad, diría yo, radica en el hecho de que la fe nos hace partícipes, en Jesús, en la relación que Él tiene con Dios, que es Abbà y, de este modo, en la la relación que Él tiene con todos los demás hombres, incluidos los enemigos, en signo del amor».

Creo que nuestro tiempo necesita más que nunca de nuestro testimonio de vida evangélica. Ya no es con palabras que convenceremos, sino con nuestro modo de vivir y de relacionarnos. A veces me pregunto (porque a mí misma me cuesta) en qué nos diferenciamos realmente como cristianos. El amor al amigo y al enemigo era la señal de los primeros tiempos del cristianismo. Pido a Dios que siga siendo la nuestra. Porque si Dios es Padre, lo es para buenos y malos.

El Papa dice: «¡la verdad es una relación! A tal punto que cada uno de nosotros la toma, la verdad, y la expresa a partir de sí mismo: de su historia y cultura, de la situación en la que vive, etc». 

3. Lo tercero: «Dios --este es mi pensamiento y esta es mi experiencia, ¡y cuántos, ayer y hoy lo comparten!--, no es una idea, aunque sea un alto fruto del resultado del pensamiento del hombre. Dios es una realidad con la «R» mayúscula. Jesús lo revela --y tiene una relación viva con Él--, como un Padre de infinita bondad y misericordia. Dios no depende, por lo tanto, de nuestra forma de pensar». 

Es difícil hacer comprender a un no creyente que Dios existe independientemente de que yo lo crea o no. Muchos me han dicho que tengo un amigo imaginario. La fe es un don. Y algunos se enfadan por no haber recibido este don. Señal de que algo de Dios ya brota dentro de sí mismos. A otros les preocupa que no se salvarán por no tener fe. ¡Es tan compleja la psicología humana! Y tan grande la misericordia de Dios... que nos llevaremos sorpresas. Ya lo dijo Jesús: las prostitutas nos precederán en el reino de los cielos.

Pero lo que me gustaría subrayar es hasta qué punto somos conscientes de la responsabilidad del don recibido con la fe. Llamados a ser "sal" que dé sabor a la masa del mundo, a ser "luz" que ilumine oscuridades. Nunca seremos suficientemente agradecidos por este don.

La carta del papa Francisco no tiene desperdicio. Yo sólo he querido subrayar estas tres ideas. Pero lo mejor es leerla y sacar las propias reflexiones. Lo malo es que la mayría de la gente no lee "el original" sino que se queda con lo que los periódicos dicen. Y los periódicos, todos lo sabemos, son parciales y tendenciosos.