Dos doctorandos de la Universidad de Tennessee, Christopher Silver y Thomas Coleman, después de entrevistar a 59 personas, han establecido seis categorías claramente diferenciadas de no creyentes. Aunque la base del estudio se antoja insuficiente, no por ello las conclusiones de los doctorandos me parecen desacertadas, por lo que procedo a exponer a Vds. los tipos que han identificado, los cuales ordeno desde los menos despegados de la religiosidad hasta los que se hallan más lejanos a ella:
 
            1º.- Agnósticos buscadores. Dudan de la existencia de Dios y de que haya vida después de la muerte, pero tienen la mente abierta a la trascendencia. Reconocen los límites del conocimiento y la experiencia de los seres humanos. Abrazan la incertidumbre como punto de partida.
 
            2º.- Ateos ritualistas. No creen, pero se adhieren a las enseñanzas rituales de algunas tradiciones religiosas. Entienden la religión más como un modo “de vivir y de alcanzar la felicidad en el más acá que como un camino a la liberación trascendente” en el más allá. Participan en ritos, ceremonias, eventos espirituales o religiosos, festividades. Su participación puede entenderse en base a la tradición o como forma de conectar con el “profundo simbolismo” inherente a ellos.
 
            3º.- No teístas. La religión no juega ningún papel en su cosmovisión, y de hecho, no sólo no manifiestan interés alguno en ninguna religión, sino tampoco en el movimiento ateísta o agnóstico. Religiosamente hablando, son neutros.
 
            4º.- Ateos/agnósticos intelectuales. Buscan información y estimulación intelectual sobre el ateísmo. Debaten y argumentan haciendo uso profuso de las nuevas tecnologías de comunicación. Están versados en libros y artículos sobre religión y ateísmo, que citan en sus debates.
 
            5º.- Activistas ateos. No sólo no creen en Dios, sino que creen que la sociedad estaría mejor si aceptara su manera de pensar y siguiera su ejemplo, lo que les lleva a un auténtico “proselitismo ateo”. Tienden a hacer causa común con determinados lobbies como el homosexual, el feminista o de temática medioambiental.
 
            6º.- Antiteístas beligerantes. Manifiestan su abierta oposición a la religión y a las creencias religiosas. “Definen la religión como ignorancia y creen que cualquier individuo o institución asociada a ella son retrógrados o perjudiciales para la sociedad”. Aceptan el recurso a la violencia, en la creencia de que “las evidentes falacias de la religión deberían ser abordadas agresivamente”. Aspiran a eliminar las religiones de la vida pública. Son los que yo –no los doctorandos- he llamado en alguna ocasión “teófobos” () y más que no creer en Dios parecen odiarlo.
 
            Los investigadores aseguran que aspiran a clasificar hasta treinta y dos tipos de agnóstico/ateos. No sé cómo les quedarán tantos tipos diferentes; los seis presentados me parecen una esquematización bastante acertada de la realidad existente en el movimiento agnóstico/ateo tal como se desenvuelve en la actualidad. Felicidades pues a los doctorandos.
 
 
            ©L.A.
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